Despertar la energía interior

Energía Interior

La energía interior, no es necesario levantar grandes pesos o ir a la cinta de correr para ponerse en forma. De hecho, existe una gimnasia tradicional china: el Qigong.

Practicada desde tiempos inmemoriales en China, esta disciplina combina diversas técnicas de respiración y meditación para recuperar la energía y cuidar la salud por sus múltiples beneficios. ¿Y si ponerse en forma fuera un arte milenario?

Un cruce entre el yoga, el kung fu y el tai chi, esta actividad es adecuada para todos los grupos de edad, independientemente de su estado de salud, ya que no requiere ninguna actividad física.

Esta actividad es adecuada para todos los grupos de edad, independientemente de su estado de salud, ya que no es violenta y no requiere ningún requisito previo. Lo único que se requiere es la curiosidad por descubrir cosas nuevas y una cierta perseverancia, ya que es necesario aprender una integración de movimientos en esta práctica.

 Y, sobre todo, puede adaptarse a la condición de cada uno y cumplir ciertos objetivos específicos según las necesidades.

Energía interior y disciplina

Qi se refiere a la energía vital, que es la base de la salud según la medicina china; gong se refiere al dominio de un arte que se adquiere mediante la disciplina y la práctica regular. Su nombre significa literalmente «dominio de la energía».

Así, esta disciplina permite el aprendizaje del equilibrio de las energías interiores del cuerpo que conduce a un bienestar físico, emocional y espiritual.

En la cultura oriental se considera que el ser humano se nutre de la tierra, que está conectado con el universo y que es energía pura.

Este flujo viaja en el cuerpo a través de los diferentes meridianos y su circulación es promovida por los diferentes movimientos. En consecuencia, el Qigong ayuda a restablecer el vínculo entre el cuerpo y la mente, a recuperar una vitalidad minada por la vida urbana.

La energía interior, un enfoque curativo

El Qigong se practica mediante ejercicios que combinan tres aspectos: posturas y movimientos fluidos, lentos y a menudo circulares, luego una respiración lenta y profunda y, por último, un estado de ánimo que permite sumergirse en el interior del cuerpo mientras se es consciente de cada movimiento.

Además, hay ejercicios de concentración, visualización y meditación. Todos estos factores facilitan el trabajo desde un punto de vista físico, pero también emocional y energético. Esto es lo que hace del Qigong una disciplina completa.

Además de mejorar la salud en general, el Qigong puede mejorar la salud de las personas que padecen enfermedades cardiovasculares, hipertensión, insomnio, deficiencia ocular, diabetes, parálisis, enfermedades degenerativas, deficiencia profunda de la inmunidad, asma, colesterol alto, etc. En definitiva, una actividad amplia y completa.

¿Cómo funciona La energía interior?

Una vez que se dominan los movimientos, es posible practicar el Qigong en casa. Sin embargo, se recomienda seguir unas cuantas sesiones con un profesor para dominar el material.

Durante el curso, se proponen varios ejercicios estáticos y dinámicos que solicitan las diferentes partes del cuerpo. La respiración y los estiramientos se utilizan para calmar la mente y aportar flexibilidad al cuerpo.

A continuación, la sesión consta de tres partes.

La primera parte consiste en adoptar varias posturas básicas, de forma estática, mientras se centra en la propia respiración y en la posición del cuerpo. Permanecer en la misma posición durante varios minutos puede provocar cierto hormigueo o pesadez en los músculos, pero estos efectos son temporales, ya que el cuerpo acaba adaptándose.

Al cambiar de posición, desplazamos la energía. En silencio, uno tiene la impresión de estar allí, ya que el mundo exterior sigue siendo perceptible, pero con la mente en un espacio completamente diferente. Con la práctica, se alcanza un cierto nivel de desapego y concentración.

La sesión continúa con ejercicios de movimiento y termina con posturas sentadas, algunos masajes o la reanudación de una postura básica. La sesión puede prolongarse hasta 30 minutos de meditación.

Una de las muchas ventajas del Qigong es que no hay dolor ni molestias después de las primeras sesiones, aunque puede haber algunas molestias en la zona lumbar y los hombros. Además, el efecto relajante es perceptible desde la primera clase.

Te sientes mentalmente más fuerte y más tranquilo, preparado para enfrentarte de nuevo al mundo exterior.

Vídeo sobre La Energía Interior

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