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Una vez examinados  los síntomas del malestar y la parte del cuerpo más afectada (o las partes, si hay más de una), deberíamos pasar a contemplar en su totalidad el sistema o aparato al que pertenece esa parte concreta del cuerpo. Aunque cada síntoma puede manifestarse con más intensidad en un órgano en particular, lo normal es que nos afecten de un modo sistémico.

Examina la función que cumple ese aparato o sistema concreto en busca de sus significados ocultos: eso te permitirá hacerte una buena idea de cuál es la causa primordial del problema. Esto es de especial importancia cuando descubrimos que la enfermedad se manifiesta con mucha frecuencia en un aparato o sistema determinado. Por ejemplo, algunas personas casi siempre sienten el malestar localizado en torno a su aparato respiratorio, mientras que en otras puede muy bien afectar al aparato digestivo. Identificar estas causas es crucial para lograr una verdadera salud holística. Los problemas que presentan un pauta sistémica suelen ser aquéllos a los que tenemos mayor predisposición; en consecuencia, necesitaremos tomar medidas preventivas contra el malestar en ese aparato o sistema en particular.

A continuación revisamos los principales aparatos y sistemas de nuestro cuerpo, junto con algunas directrices para que comiences a entender su significado oculto y cómo influyen en nuestra vida y en nuestra salud.

Sistema esquelético

Está formado por los huesos y los cartílagos, y ayuda a convertir la energía química en energía mecánica. Los huesos constituyen el armazón o estructura que da soporte al cuerpo y permiten su movimiento. Sostienen los tejidos blandos, protegen los órganos vitales, intervienen activamente en la hematopoyesis y constituyen un depósito o reserva de los minerales que necesitamos.

Cuando surgen problemas en este sistema, deberíamos examinar qué es exactamente lo que estamos protegiendo (o dejando de proteger). En el caso de una fractura, ¿qué órganos protege este hueso? Y, ¿qué significado o importancia tienen estos órganos? ¿Tenemos sentimientos arraigados de apoyo (o falta de apoyo) en la vida? ¿Hay algo que marcha mal respecto a la estructura de nuestra vida?

¿Qué clase de problema muscular estamos experimentando? Cuando nos hacemos un esguince, por ejemplo, lo que ocurre es que la articulación a la que va unido ese músculo ha sufrido una distensión. En tal caso, ¿quizá tratamos de hacer más de lo que podemos, nos estamos extralimitando en nuestra capacidad? En cambio, hablamos de distensión muscular cuando el músculo sencillamente está agotado por trabajar en exceso, en cuyo caso habría que preguntarse: ¿en qué parcelas de la vida trabajamos demasiado? ¿Por qué tantas veces esperamos a que nuestro cuerpo manifieste un problema para empezar a tomarnos las cosas con más calma y sacar tiempo para nosotros? Recuerda que siempre hay que considerarlo todo: el síntoma, el órgano y el aparato o sistema al que pertenece este último.

Aparato digestivo

Se encarga de convertir los alimentos sólidos y líquidos en nutrientes y energía que nuestro cuerpo usa luego para desempeñar sus diversas funciones. Los principales órganos que lo componen son el esófago, el estómago, los intestinos, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar: Su función primordial es doble: ingestión y absorción.

Cualquier problema en el área del aparato digestivo debería impulsarnos a examinar nuestros hábitos respecto a la ingesta y la absorción. ¿Estamos ingiriendo algo que no deberíamos? ¿Tal vez no absorbemos las nuevas ideas que nos salen al paso? ¿Es posible que no aprovechemos lo que la vida nos ofrece? ¿O quizá estamos siendo despilfarradores?

Sistema circulatorio

Tiene tres componentes principales: un fluido en el que nadan los nutrientes (la sangre), una bomba que hace circular dicho fluido (el corazón) y la red por donde discurre (formada por las arterias, las venas y los capilares).

Los problemas circulatorios suelen derivarse de una falta de vitalidad en algún aspecto de la existencia. Casi siempre están ligados a emociones que dejamos circular o fluir en exceso (sin control), o bien que reprimimos. En este último caso, dichas emociones se van acumulando internamente y con frecuencia degeneran en hipertensión. ¿Vivimos aferrados al pasado, nos asusta avanzar? ¿Tal vez tenemos antiguas cuestiones emocionales sin resolver? ¿Albergamos quizá una actitud derrotista?

Aparato respiratorio

 

Se encarga de la adquisición de oxígeno y la eliminación de anhídrido carbónico, es decir, del llamado intercambio gaseoso de nuestro organismo. Los principales órganos que lo forman son la laringe, la tráquea y los pulmones (y, dentro de estos, los bronquios).

La respiración es esencial para vivir. Los problemas respiratorios suelen radicar en problemas respecto a creerse o no con derecho a la vida. ¿No nos creemos con derecho a tener nuestro nivel de vida actual? ¿Nos sentimos culpables, quizá, por nuestra manera de vivir? ¿O bien no nos permiten llevar la vida que más nos conviene? ¿Estamos reprimiendo nuestras emociones, no nos expresamos como es debido? ¿Hay un intercambio equilibrado en cuanto a nuestro proceso existencial? ¿Recibimos tanto como damos, o hay algún desequilibrio en ese sentido?

Aparato reproductor

No sólo sirve para la reproducción del ser humano, sino que también es importante en cuanto a la sustitución de las células dañadas o muertas del cuerpo. En él radica nuestra esencia más creativa. En el hombre, los órganos que forman este aparato son el pene, los testículos y el escroto. En la mujer: los ovarios, el útero, el clítoris, la vagina y las glándulas mamarias.

Si algo no marcha bien en nuestro aparato reproductor, eso indica que tenemos algún problema respecto a nuestra capacidad de ser creativos y productivos en la vida. ¿Tal vez no consideramos la productividad desde la perspectiva adecuada? ¿Reservamos tiempo suficiente para dedicarnos a actividades creativas y divertidas, del tipo que nos rejuvenece y regenera? ¿Tenemos problemas de expresión sexual, tal vez somos incapaces de expresarnos plenamente en el campo de la sexualidad? ¿Nos sentimos a gusto perteneciendo a nuestro sexo?

Sistema eliminativo

Se ocupa de las tareas de filtrado y excreción, y los principales órganos que lo componen son los riñones, la vejiga urinaria y los intestinos. Los problemas en este sistema tienen que ver con algo que no liberamos con facilidad.

¿Nos da miedo que el pasado se esfume, vivimos anclados en él? ¿Abrigamos sentimientos de ira reprimidos? ¿Tal vez somos incapaces de distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo para nosotros? ¿Nos asusta dejar ir a alguien (o a algo)? ¿Tememos quizá que ya no nos necesiten? ¿Es que tenemos miedo de las novedades que pueda traernos la vida y por eso nos aferramos a ideas, actitudes o tradiciones que han perdido toda su vigencia?

Sistema nervioso

Desempeña funciones de comunicación y control, integrando las actividades de todos los órganos del cuerpo. Almacena información, y nos confiere a cada uno de nosotros dos cualidades especiales: irritabilidad (es decir, la capacidad de responder a los cambios que se producen en los medios interno y externo) y conductividad (que nos permite transmitir mensajes a lo largo de las fibras nerviosas). Sus principales componentes son el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso periférico.

Los problemas del sistema nervioso pueden tener diversos orígenes. ¿Estamos tratando de integrar demasiadas actividades en nuestro programa diario, o por el contrario no tenemos suficientes cosas de las que ocuparnos? ¿Somos demasiado sensibles a las críticas, ya sean nuestras o ajenas? ¿Somos demasiado críticos con los demás? ¿Tal vez no comunicamos nuestras necesidades con suficiente claridad? ¿Hay quizá otras personas que no se comunican bien con nosotros? ¿Acaso nos encerramos a las nuevas posibilidades que se nos presentan en la vida?

Sistema endocrino

Tiene una enorme importancia para todo el sistema energético del cuerpo. El sistema endocrino se encarga de las funciones glandulares de nuestro organismo, colaborando estrechamente con el sistema nervioso para integrar, correlacionar y controlar todos los procesos corporales. Las glándulas secretan hormonas directamente al torrente sanguíneo para excitar o inhibir las funciones de los distintos órganos y tejidos. Estas hormonas glandulares son catalizadores bioquímicos.

Cualquier problema relacionado con el sistema endocrino debería impulsarnos a evaluar qué tal estamos respondiendo a las situaciones de la vida. ¿Estamos reaccionando de manera exagerada ante determinadas personas o situaciones, o por el contrario nos inhibimos o nos sentimos coartados por ellas? ¿Estamos respondiendo a la vida de manera impropia? Deberíamos examinar con atención nuestras respuestas.

Todavía no se comprende bien buena parte de las funciones del sistema endocrino y de sus efectos sobre el organismo. Es un sistema muy intrincado que, aunque lo tratemos por separado, ciertamente tiene una íntima conexión con todos los demás sistemas y aparatos del cuerpo. Muchas de las glándulas se suelen tratar conjuntamente con otros sistemas corporales. Por ejemplo, las gónadas, los ovarios y las glándulas mamarias a menudo se tratan junto con el aparato reproductor, aunque también forman parte del sistema endocrino. Con esto se pretende llevar a cabo una operación holística sobre todos los órganos, aparatos y sistemas del organismo.

Los efectos de las glándulas endocrinas sobre el cuerpo son generalizados. Ningún órgano escapa a su influencia, pues estas glándulas ayudan a todas las células del organismo a realizar sus distintos cometidos con mayor o menor velocidad y capacidad. También están íntimamente relacionadas con las funciones de los chakras, y por ello influyen en las energías de los cuerpos sutiles.

Tenemos muchas glándulas en el cuerpo. Las principales son la hipófisis o glándula pituitaria, la tiroides, las glándulas suprarrenales, el timo, la glándula pineal y los ovarios/testículos. Pero también se secretan hormonas en otros sitios, como son las glándulas mamarias, los islotes pancreáticos, las paratiroides y el hipotálamo. Cada glándula colabora estrechamente con las demás, aunque tenga sus propias actividades individuales. Estudiar con atención estas actividades individuales puede aclarar qué es lo que está agravando ciertas afecciones glandulares del organismo.

La hipófisis es como un gobernador: afecta a la actividad de casi todas las glándulas importantes, así como al sistema inmunológico en su totalidad. Los problemas hipofisarios suelen reflejar dificultades respecto al gobierno de la propia existencia. ¿Hay sujetos hiperactivos en nuestro entorno? ¿No somos lo suficientemente activos a la hora de escoger y decidir lo mejor para nosotros? ¿Hay alguien que siempre tome las decisiones por nosotros, o bien somos nosotros quienes siempre tomamos decisiones por otras personas? Esta glándula puede reflejar dificultades relacionadas con el control y con un equilibrio apropiado.

 

La tiroides hace las veces de termostato del organismo al gobernar su tasa metabólica. Se ve afectada por las dificultades de la persona para expresarse, así que los problemas tiroideos apuntan a una falta de expresión adecuada. Esta glándula está vinculada al chakra laríngeo, de modo que la hiperactividad suele ser reflejo de un desequilibrio. Un metabolismo lento puede reflejar un aletargamiento del individuo en su expresión creativa. ¿Tal vez no nos expresamos debidamente, ni hacemos lo que queremos o lo que necesitamos hacer? ¿Quizá no ejercemos nuestro propio poder, o bien lo hacemos de manera improcedente?

Las glándulas suprarrenales se encargan de nuestra autopreservación y protección. Intervienen en la descomposición de los alimentos proteínicos para hacerlos aprovechables, pero también estimulan el metabolismo en los momentos de necesidad y las emergencias. Si estas glándulas trabajan en exceso, puede indicar que la persona tiene ansiedades y preocupaciones no resueltas. ¿Tal vez rehuimos las cuestiones importantes, no ocupándonos de ellas o no respondiendo a ellas como es debido, y por eso nos perjudicamos a nosotros mismos o a nuestros allegados? ¿O quizá son otros quienes no responden bien y nos perjudican asimismo?

   

El timo está íntimamente relacionado con el sistema inmunológico. Si somos enfermizos, si estamos contrayendo enfermedades continuamente, deberíamos formularnos algunas preguntas importantes. ¿Nos creemos mejores de lo que somos, y por tanto inmunes a los efectos de nuestras propias actividades? ¿Tal vez no nos damos cuenta de que nuestros actos, a todos los niveles, tienen repercusiones? ¿Acaso nos metemos en cuestiones y problemas que no nos conciernen? ¿Estamos “infectando” a los demás con nuestros pensamientos y actos? ¿O quizá dejamos que los pensamientos y actos de otros nos afecten y nos “infecten”? ¿Acaso ya no somos capaces de apreciar la dulzura de la vida, sus dones?

La glándula pineal está estrechamente vinculada al sistema nervioso, aunque nunca se han encontrado en ella células nerviosas de ningún tipo. Se la considera símbolo de la apertura de la conciencia para trascender las percepciones físicas normales. También está relacionada con el desarrollo de las funciones sexuales (tanto físicas como espirituales). ¿Estamos utilizando bien nuestras energías mentales y físicas (sexuales)? ¿Tal vez no vemos lo que tenemos delante de nuestras narices? ¿O quizá no hacemos honor a nuestras energías –ya sean sexuales o metafísicas- como se merecen, no comprendemos que todos los aspectos de nuestro ser son espirituales? ¿Acaso no somos comprensivos con los demás, o bien hay otros que no son comprensivos con nosotros?