Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra   política de cookies AQUÍ.   Si continuas navegando, estás aceptándola.
Política de cookies +

Introducción Cuerpos energéticos Misión y funcionamiento Ciclos de evolución Bloqueos Detección Disolución Unidad y dualidad Chakra de la raíz Chakra sacro Chakra del pexo solar Chakra del corazón Chakra del timo Chakra del cuello Chakra frontal Chakra coronal Chakra coronal superior los nuevos chakras chakras de la tierra y chakras planetarios

Chakra Ajna, chakra frontal o tercer ojo, ojo de la sabiduría, también llamado ojo interior o chakra de las órdenes.

sexto chakra  

El sexto chakra se encuentra situado un dedo por encima de la base de la nariz, en el centro de la frente. Se abre hacia delante.

Sentido de giro en el hombre: hacia la izquierda. Sentido de giro en la mujer: hacia la derecha.

Color: añil, también amarillo y violeta.

Función sensorial: todos los sentidos, también en forma de percepción extrasensorial.

Símbolo: loto de 96 pétalos (dos veces 48 pétalos).

Palabras clave: intuición, ser, vastedad, infinito.

Principio básico: conocimiento del ser.

Correspondencias corporales: rostro; ojos, oídos, nariz, senos paranasales, cerebelo, sistema nervioso central.

Glándulas correspondientes: glándula pituitaria (hipótesis).
La hipófisis se denomina también a veces «glándula maestra», puesto que, mediante su actividad secretora interna, controla el funcionamiento de todas las demás glándulas. Al igual que un director de orquesta, establece una conjunción armónica de las restantes glándulas.

Correspondencias astrológicas: Mercurio: conocimiento intelectual, pensamiento racional. Sagitario/Júpiter: pensamiento holístico, conocimiento de las relaciones interiores. Acuario/Urano: pensamiento de inspiración divina, intuición superior, conocimiento súbito. Piscis/Neptuno: capacidad de imaginación, intuición, acceso (mediante la entrega) a las verdades interiores.

Simbología: ordenación, iniciación y reconocimiento de la sabiduría.

   

Arquetipos relacionados con Ajna: líder carismático, filósofo, filántropo, visionario y luchador por la paz.

Cuando pasamos del quinto al sexto chakra estamos más allá de los elementos naturales. Hemos atravesado todas las transformaciones de nuestra experiencia ordinaria que están codificadas por la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter. No hay ningún elemento vinculado a la tierra asociado a los chakras superiores.

El sexto chakra está situado en el entrecejo. Se asocia con la glándula pituitaria y se representa con sólo dos pétalos. Ajna significa «mando» (comandar, dominar, conocer, obtener maestría sobre algo).

Éste es el chakra del dominio. Aquí es donde alcanzas la integración de la personalidad por encima del dualismo de la psicología humana. Desde aquí desarrollas el sentido de la intuición para saber en qué dirección deseas ir. Es aquí donde se juntan los principales canales de energía Ida, Pingala y Shushumna, donde los tres ríos de tu energía interna se integran en uno.

Es el chakra asociado con el tercer ojo, con el cual ves más que con dos ojos. Los dos ojos te dan dimensión en el mundo normal; el tercer ojo te da la visión, la profundidad y la dimensión de los mundos sutiles. Su función es ver lo invisible y conocer lo desconocido. Es el centro de la intuición y de nuestra conexión directa con la fuente infinita de sabiduría. Es diferente del poder psíquico que usa energía del tercer chakra y trabaja de él, y por ende, puede ser subjetivo en su apreciación.

La apertura del sexto chakra proviene de la maestría obtenida sobre el flujo de la mente. Casi siempre se representa como algo luminoso: una luz interna, sutil, no como la luz exterior del tercer chakra. Quienes llegan a abrir este canal y tienen una visión mística, dicen que Dios es como un billón o un trillón de soles en explosión.

En este chakra adquieres también la maestría sobre la dualidad de la mente. Los dos pétalos representan los pros y los contras de cada pensamiento. Cada vez que el intelecto dice «sí», automáticamente implica «no». Cada vez que te da luz, te da también oscuridad. Obtener dominio sobre el sexto chakra implica no dejarse confundir por las polaridades de la vida, saber leer entre las polaridades, saber leer entre líneas.

También la glándula pituitaria asociada con este chakra se divide en dos partes, la pituitaria anterior y la posterior. Cada parte de esta glándula surge de un área diferente en el embrión. Sus tejidos tienen origen diferente y sin embargo están asociados. La dualidad, la polaridad y la dinámica constante representada por los dos pétalos del chakra se refleja en las estructuras físicas asociadas con él.

Cuando cantamos Ong, el sonido nasal «ng» estimula la cavidad del cráneo, donde descansa la pituitaria. Cuando el sonido vibra adecuadamente, la activa y desencadena una serie de actividades que la relacionan con la otra glándula maestra, la pineal. Este sonido nasal también lo emitimos cuando pronunciamos Sa Ta Na Ma.

Ajna determina nuestra capacidad de clarividencia, de intuición y demás facultades extrasensoriales. La toma de decisiones se concentra en este chacra, que nos ayuda a descifrar los sueños, las fantasías y las visiones, controla los demás chacras del cuerpos físico, el sistema sensorial y la motricidad.

Nos ayuda a superar los límites impuestos por la autoridad y la comunidad para que seamos los amos de nuestro destino.

El subconsciente dicta el 80% de nuestros actos y la conciencia el 20%. Ajna está en el subconsciente, allí donde se une el intelecto con la sabiduría espiritual, nos ayuda a cumplir nuestra misión en la encarnación presente. Estamos encarnados para aprender a través de nuestro cuerpo físico (la materia) una lección específica. Una vez integrada la experiencia, podemos disipar los esquemas relacionados con esta situación para dedicarnos a nuestra misión.

El chacra del tercer ojo nos permite avanzar, observar los acontecimientos con más neutralidad, visualizar el futuro y atraer  situaciones benéficas para nuestra evolución.

La mayor parte del tiempo proyectamos experiencias de nuestro pasado en el presente, repitiendo constantemente las mismas experiencias sin llegar a progresar nunca.

 

Los trastornos de Ajna surgen cuando nos aferramos al pasado, nos estancamos en la depresión y la tristeza, cuando somos felices «sólo si…», cuando no nos abrimos a la espiritualidad y nos encerramos en la hipocresía.

Ajna, que significa «mando» en sánscrito, está relacionado con el elemento luz. Ilumina el camino, aporta espíritu a la materia y permite conseguir mayor dominio espiritual.