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CÓMO PREPARAR Y USAR ELIXIRES TERAPÉUTICOS

   

Los elixires de flores y gemas se preparan introduciendo las flores o los cristales en un cuenco lleno de agua –a ser posible en uno de cuarzo o cristal de roca- que luego se deja reposar a pleno sol durante unas horas. También hay quien calienta ligeramente la infusión así obtenida. Mediante este proceso se extrae la esencia vital o matriz energética de las flores y las gemas para formar un elixir potenciado, que se conoce como «elixir madre», al que se le añade aguardiente o alcohol como conservante.

Con el elixir madre se preparan lo que llamaremos frascos de primera dilución. Para ello, se echan dos gotas de elixir madre en un frasco con cuentagotas de 30 ml lleno de agua de buena calidad (no tratada químicamente) e inmediatamente se le añade una cucharadita de brandy u otro aguardiente a modo de conservante. De estos frascos de primera dilución se pasa luego a preparar los dosificadores individuales. El dosificador también tendrá una capacidad de 30 ml. Para prepararlo, se vierten en él dos gotas del elixir ya diluido una vez y se rellena con agua y otra chispa de brandy. Las esencias florales y de gemas obtenidas con este método de dilución realmente salen muy potenciadas, como les ocurre a todas las medicinas homeopáticas en general.

Una vez preparado el dosificador, podemos o bien tomar el elixir directamente del frasco, sin diluirlo más (en los casos más agudos), o verter unas gotas de éste en un vaso de agua pura. La dosis normal es de cuatro a siete gotas por vaso, y suele tomarse cuatro veces al día. Por lo general, con eso basta, pero se puede aumentar en caso necesario.

Con frecuencia, quienes empiezan a tomar “medicinas” energéticas como los elixires de flores y gemas, tienen que cambiar de forma de pensar respecto a la medicación. Con los elixires no sirve aquello de “cuanto más, mejor”. Todo lo que se necesita es tomarlos al levantarse, al acostarse y, ocasionalmente entremedias.

Además, con ellos es más eficaz aumentar la frecuencia de las tomas que la dosis o cantidad de elixir ingerida en cada toma (es recomendable aumentar la frecuencia, por ejemplo, en las afecciones agudas o para acelerar el proceso de transformación). Recuerda que cada persona tiene un sistema energético propio que es único, así que probablemente necesites experimentar un poco hasta averiguar lo que te da mejores resultados.

CÓMO PREPARAR LOS ELIXIRES DE FLORES Y GEMAS

Los pasos que hay que dar para preparar los elixires de flores y gemas son muy sencillos:

1. Si dispones de un cuenco de cristal de roca (es decir, de cuarzo incoloro y transparente), no dudes en utilizarlo para elaborar tus elixires de flores y gemas. Se puede usar también uno normal de vidrio transparente, pero como el vidrio contiene plomo, bloquea buena parte del espectro luminoso, así que la infusión de la matriz energética de la flor o gema en el agua requiere mucho más tiempo para que el elixir tenga la misma eficacia.

Los cuencos de cristal de roca se venden en establecimientos especializados y en muchos sitios web como herramienta dinámica para la sonoterapia y para despertar la conciencia superior. En este caso, son muy útiles también para preparar en ellos poderosos elixires de flores y gemas.

2. Lava el cuenco que vas a utilizar con agua y un poco de detergente suave.

3. Tómate tu tiempo para meditar y sintonizar con la naturaleza. Si lo haces sentado al aire libre, cerca de las flores o las gemas que vas a emplear, lograrás establecer una buena resonancia con el proceso de elaboración del remedio.

4. Si lo que pretendes es hacer un elixir de gemas, es mejor que las uses en bruto (sin pulir ni tallar). Sin embargo, si las que tienes ya están tratadas de algún modo, no te preocupes, limítate a limpiarlas a fondo antes de preparar el elixir para borrar cualquier programación previa. Para ello, déjalas en sal marina y al aire libre entre 24 y 48 horas. Eso no sólo borra cualquier programación que tengan, sino que además las carga, con lo que imprimirán su pauta energética en el líquido más eficazmente.

5. Si vas a hacer un elixir de flores, recógelas a primera hora de la mañana y elige sólo aquellas que hayan alcanzado su plena madurez. El sol matutino es más vivificante. Por lo general, después del mediodía los rayos ultravioleta se intensifican y el prana básico del aire disminuye.

6. Ten a mano un agua apropiada. La mejor para los elixires florales es la pura y cristalina de manantial, sin tratar químicamente. Para los elixires de gemas, en cambio, es preferible el agua destilada.

 

7. Pon el cuenco a pleno sol (asegúrate de escoger un día en el que no haya nubes) y vierte en él aproximadamente trescientos ml de agua. Si es de cristal de roca, repiquetea suavemente en él. Te recomiendo que lo hagas doce veces para representar el movimiento del sol a través del Zodíaco; ten en cuenta que cuanta más significación demos al proceso, más potente será el elixir. Repiquetear en el cuenco también sirve para purificar el agua, eliminando cualquier contaminante o elemento extraño que pueda contener.

8. En cuanto cortes las flores, échalas al agua de manera que floten en ella (hay quienes recomiendan manipularlas por medio de una hoja o un tallo, para no tocarlas con las manos ni tocar el agua). Echa flores hasta que se cubra toda la superficie del agua, y asegúrate de que todas ellas se mojan bien. Luego deja el cuenco al sol, donde no vaya a darle la sombra durante varias horas.

9. Cuando hayan transcurrido tres horas por lo menos –o cuando empiecen a marchitarse-, saca las flores del agua con cuidado. Usa el tallo de una flor o una varilla de vidrio para “pescarlas”. Te recomiendo que luego las dejes entre los arbustos y las plantas del jardín en señal de reverencia y para bendecir su regreso a la naturaleza.

En cuanto a los elixires de gemas, es conveniente dejarlos reposar al sol un poco más de tiempo. Algunas personas añaden brandy al cuenco ya en esa fase, en la creencia de que extraerá más energía de las gemas que el agua destilada simplemente. Ambos sistemas son efectivos, de hecho, el aguardiente ayuda a purificar las piedras y a prevenir la contaminación del elixir (cuando se trata de gemas en bruto, por ejemplo, el polvo y la suciedad tienden a acumularse en sus grietas e irregularidades).

10. Como en el caso anterior, si tu cuenco es de cristal de roca, repiquetea suavemente en él (antes asegúrate bien de que las gemas están en el fundo, pues si no podría producirse una vibración discordante que rompiese el cuenco). Luego, valiéndote de un embudo limpio, vierte el contenido del cuenco en una botella o frasco grande de color topacio (ya que preserva la vida y la energía del elixir mucho mejor que el vidrio transparente). Si quieres, también puedes colarlo con una muselina de algodón.

11. Añade brandy al líquido (entre la cuarta parte y la mitad del volumen que tenga aproximadamente) y ya tienes tu elixir madre. Ahora puedes preparar con él, tal como se explicaba al principio, los frascos de primera dilución y los dosificadores.

12. En los días nublados, o cuando hace mal tiempo en general, puedes emplear un método de cocción para suplir la falta de sol. En este caso, debes recoger las flores una mañana que sea lo más soleada posible y echarlas en un cacerola bien limpia, que inmediatamente llenarás con agua suficiente como para cubrirlas.

13. Pon la cacerola a fuego vivo hasta que el agua rompa a hervir y luego déjala cocer a fuego lento, sin tapar, durante una media hora. A continuación, sácala al aire libre y deja que se enfríe. Cuando se haya enfriado, traspasa su contenido a un cuenco limpio colándolo con una muselina de algodón, de ese modo quitarás filtrando los posos que se hayan formado por la ebullición del agua. Si quieres, puedes colar el líquido varias veces para asegurarte de eliminar todas las impurezas.

14. Si tu cuenco es de cristal de roca, repiquetea en él suavemente entre tres y cinco minutos, y luego ponlo al aire libre durante una hora más o menos, haga el sol que haga (si no es de cristal de roca omite el repiqueteo). El sonido puro del cuarzo y la luz del sol ayudan a revitalizar la impronta energética floral, que puede haberse debilitado –o incluso perdido- durante la cocción.

15. Repite los pasos 10 y 11 para crear tu elixir madre.

A medida que practiques este proceso, se te irán ocurriendo variaciones para mejorarlo: ponlas en práctica. Los elixires de flores y gemas nos ayudan a sensibilizarnos a nuestras energías más intuitivas y sutiles. Es importante comenzar a guiarnos por ellas para actuar en consonancia. El grado de sensibilización energética personal que vayas adquiriendo y las variaciones que se te ocurran sobre la marcha, sentarán las bases de una metodología mucho más dinámica y eficaz para la elaboración de elixires terapéuticos.

CÓMO POTENCIAR Y ALMACENAR LOS ELIXIRES TERAPÉUTICOS

1. Guarda los elixires en frascos de color topacio para protegerlos de aquellas radiaciones luminosas (sobre todo la luz eléctrica) que puedan arrebatarles la energía que contienen.

2. Antes de cada toma, agita bien el frasco de elixir. Eso activa la energía de la esencia, que tiende a entrar en estado de latencia cuando está en reposo mucho tiempo. Conviene agitar periódicamente los frascos de elixir, aunque no se usen.

3. Usa siempre frascos con cuentagotas, tanto para el almacenamiento como para la dosificación. Eso no sólo evita los derrames y reduce el desperdicio, sino que permite que el elixir se conserve en buen estado durante mucho más tiempo. Puedes comprarlos en tiendas de material de laboratorio, herbolarios, tiendas de dietética, etc. Los establecimientos comerciales dedicados a la venta de esencias florales y de gemas suelen venderlos también.

4. Al tomar cada dosis directamente del frasco (se ponen de cuatro a siete gotas debajo de la lengua), ten cuidado de no tocar la boquilla del cuentagotas con la lengua; podrías transferirle bacterias. Conviene revisar los frascos a contraluz de vez en cuando. Si hay cualquier cosa flotando en alguno de ellos, es que está contaminado: debes tirar el contenido, lavar el frasco y, si hace falta, preparar más elixir.

5. Conviene recargar y potenciar los elixires periódicamente. Puedes hacerlo poniendo el frasco de elixir dentro de un cuenco de cristal de roca, sobre una almohadilla, y repiqueteando en el cuenco durante varios minutos, o colocando los frascos bajo una pirámide para recargarlos, o introduciendo en cada uno un trozo de cuarzo diminuto para dejarlo dentro, etc. El cristal de roca es un amplificador dinámico de la energía.

6. Tanto el elixir madre como los frascos de primera dilución deben recargarse y purificarse más o menos cada tres meses para mantener activa su impronta energética.

 

7. Limpia siempre tus utensilios. Después de preparar cada elixir y, sobre todo, antes de empezar a preparar con ellos otro distinto, pues de lo contrario los vestigios del antiguo se mezclarán con el nuevo. Aunque la combinación sea compatible, ten en cuenta que siempre es difícil determinar cuáles son exactamente sus efectos para poder utilizarlos correctamente.

CÓMO DECIDIR QUÉ ELIXIRES NECESITAS

Escoger el elixir de flores o de gemas que precisas es bastante sencillo. Si te propones modificar un patrón de conducta o rasgo personal tuyo, la clave está en la introspección y el sentido común. ¿Cómo respondes a las distintas situaciones y personas? ¿Qué cualidades y aptitudes te gustaría cultivar? ¿Qué chakras tienen más probabilidades de estar afectados? Hacerte a ti mismo este tipo de preguntas te ayudará a determinar el elixir o la combinación de elixires que te puede beneficiar más.

Lo ideal es elegir los elixires tú mismo, no recurrir a otra persona para que los elija por ti. El asesoramiento profesional y las lecturas pueden serte útiles para ver las cosas con perspectiva y para poder empezar a hacerte una idea del asunto, pero en última instancia la responsabilidad es tuya. «Conócete a ti mismo», el antiguo precepto de la escuela mistérica, es también aplicable al buen uso de los elixires, pues para poder ser un instrumento de sanación verdaderamente dinámico, requiere mucha introspección y responsabilidad por parte de quien los maneja. Estos elixires nos enseñan a ponernos en contacto con nuestro fuero interno. Cuando escoges tú mismo el elixir, te obligas a formular los cambios que necesitas y a afirmar las cualidades que deseas.

En esencia, hay dos métodos establecidos para determinar el elixir o elixires necesarios. El primero es el enfoque racional, pero el segundo es más intuitivo. Y también podríamos considerar la combinación de ambos. En cualquier caso, existen una serie de técnicas concretas que puedes emplear.

   

El enfoque racional se basa en la observación de uno mismo, la introspección. Observa detenidamente tus costumbres, tus hábitos. ¿Qué errores tiendes a cometer? ¿Cómo respondes a determinadas situaciones? ¿Cómo reaccionas antes las personas de tu entorno? ¿Cuál es tu estado anímico predominante (especialmente durante las semanas previas a una enfermedad)? Obsérvate a ti mismo. Evalúa tus necesidades y tus retos. Ten presente que, debido a sus cualidades, todos los elixires son adecuados para todos nosotros en un momento u otro de la vida.

El segundo enfoque para decidir el elixir que uno necesita es el intuitivo. En esta categoría tienen cabida métodos como la meditación o la kinesiología aplicada. Algunas personas utilizan el toque etérico para reconocer el aura manualmente en busca de la respuesta, otros imponen las manos sobre los frascos de elixir para ver si les produce atracción o repulsión magnética. Sin embargo, uno de los métodos intuitivos más fáciles de aplicar es la radiestesia.

La radiestesia, en este caso, consiste en emplear un instrumento divinatorio para encontrar el elixir adecuado a base de determinar las radiaciones que emite y su grado de compatibilidad con el destinatario. Dicho instrumento puede ser un péndulo, una horquilla de sauce, una varilla de zahorí, un hidroscopio, etc. En cualquier caso, se trata de conectar por medio de él con nuestra naturaleza divina, que sabe lo que necesitamos exactamente.

REFLEXIONES FINALES SOBRE LOS ELIXIRES DE FLORES Y GEMAS

Los niños responden vigorosamente a los remedios vibracionales del tipo de los elixires, ya que su sistema energético es en conjunto mucho más magnético que el de los adultos, lo que permite a su organismo absorber más fácilmente las vibraciones externas.

En la pediatría preventiva, los elixires de flores y gemas son herramientas muy dinámicas. Se pueden usar para estimular y fortalecer el sistema inmunológico infantil, manteniendo al niño equilibrado y compenetrado con sus energías intuitivas. Con los niños siempre es necesario reducir el número de esencias que usas en combinación, en vista de que su organismo responde con tanta fuerza a los elixires en general.

Los elixires también son útiles para el tratamiento de las enfermedades y trastornos conductuales de nuestros animales domésticos. En este caso, el método más sencillo es añadir el elixir a la comida y al agua que beben.