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La Evolución de la Piel


El proceso de envejecimiento de la piel, como el de todos nuestros órganos, es un proceso natural que no se puede detener. En el mejor de los casos podremos reducir la velocidad, o al menos asegurarnos de que no se acelere demasiado.

EnergiaInterior - La Evolución de la Piel

El envejecimiento de la piel se caracteriza principalmente por una pérdida progresiva de la elasticidad, debido a la disminución de la síntesis de colágeno, elastina y ácido hialurónico. La piel gradualmente va marcando arrugas. La renovación de los queratinocitos se ralentiza y la piel se vuelve más fina y pierde firmeza. La actividad de las glándulas sebáceas disminuye y la piel tiende a secarse.

La piel madura a menudo está marcada con manchas oscuras, debido al funcionamiento anormal de los melanocitos, y algunas veces pueden aparecer pequeños vasos sanguíneos. Nuestro capital genético y nuestro estilo de vida afectan el proceso de envejecimiento. Distinguimos el envejecimiento intrínseco (la ralentización y la degeneración natural de determinadas funciones), y el envejecimiento extrínseco, debido a factores externos que aceleran este proceso: UV, tabaco, contaminación, estrés, deficiencias o malos hábitos alimenticios, cambios hormonales...

A los 20 años…

Al final de la adolescencia, la piel puede todavía tener una secreción excesiva de sebo, con granos o imperfecciones. El tiempo y la fatiga no marcan la piel joven, sin embargo, a menudo es la edad de los excesos (sol, alcohol, tabaco, noches de insomnio, dieta irregular o de mala calidad...) con lo que la piel sufre y puede llegar a deshidratarse. Si tu piel es joven todavía, ¡sensibilízate, conserva el capital de salud!

Las Claves

●  Regular y purificar (en caso de exceso de sebo e imperfecciones).
●  Hidratar con un complejo de hidratación intensiva.
●  Proteger contra los radicales libres: vitamina C, coenzima Q10, extracto de Edelweiss…
●  Calmar: Alantoína, Bisabolol, Provitamina B5.
●  Desintoxicar: Chlorella, carbón vegetal activado.

A los 30 años…

Ésta es la etapa de los desafíos. Estás en medio de tu ajetreada vida, construyéndola y aprendiendo cómo manejar las muchas prioridades, con el estrés que esto conlleva: carrera, proyectos y tal vez familia e hijos... Tu piel puede cansarse y perder su luminosidad, especialmente porque no siempre le dedicas un tiempo para su cuidado. Éste es también el momento en que pueden aparecer las primeras líneas de expresión.

Las Claves

●  Prevención de las líneas de expresión.
●  Protección contra los radicales libres: Vitamina C, Coenzima Q10, extracto de Edelweiss, aceite esencial de cúrcuma…
●  Revitalizar: aceites esenciales de palo de rosa y mirto verde.
●  Hidratar y regenerar la piel: ácido hialurónico, complejo de hidratación intensiva.
●  Restaurar la luminosidad y suavizar líneas finas e irregularidades.
●  Nutrir y proteger: aceites vegetales de albaricoque, jojoba, macerado de vainilla.

A los 40 años…

Estás segura de ti misma, no tienes nada que demostrar y gestionas tu vida conociendo tus límites y necesidades. En lo que a la piel se refiere, las arrugas pueden comenzar a aparecer. Las manchas también pueden formarse, especialmente si te expones al sol con regularidad. Es hora de actuar intensamente. La zona alrededor de los ojos necesitará atención especial porque las ojeras, las bolsas y las arrugas no tardarán en aparecer.

Las Claves

●  Disminuir la aparición de arrugas: ácido hialurónico.
●  Reafirmar y estimular la síntesis de colágeno y glicosaminoglicanos: vitamina C, aceite esencial de incienso.
●  Combatir el envejecimiento debido a los rayos ultravioleta: Coenzima Q10.
●  Contorno de los ojos: cafeína, extracto de ginseng, ácido hialurónico.
●  Unificar la tez: vitamina C, alfa hidroxiácidos, aceite esencial de apio.
●  Nutrir, regenerar: jalea real en polvo, leche de yegua, aceites vegetales de rosa mosqueta, frambuesa, aceite esencial de palo de rosa.

A los 50 años…

Nuevos desafíos te esperan: en la vida, aprendes a tomarte tu tiempo; en tu cuerpo, los cambios hormonales te molestan y pueden acentuar los signos del envejecimiento. Tu piel pierde el tono y se vuelve más fina, el óvalo facial y los rasgos comienzan a relajarse, la piel se seca y las arrugas aumentan. Puede producirse un enrojecimiento difuso asociado a la mala circulación. Se necesita cuidado profundo para reavivar el metabolismo de la piel, redensificarla, reestructurarla y nutrirla eficazmente.

Las Claves

●  Redensificar, reafirmar, redibujar el óvalo facial: extracto de Kigélia, macerado de Bellis.
●  Revitalizar la actividad celular: vitamina C.
●  Reestructuración: colágeno vegetal, ácido hialurónico.
●  Unificar la tez: vitamina C, alfa hidroxiácidos, aceite esencial de apio.
●  Nutrir: jalea real en polvo, aceites vegetales de rosa mosqueta, borraja y onagra.

A los 60 años o más…

Es el comienzo de un nuevo ciclo: finalmente tienes tiempo para dedicarte a tus pasatiempos, descubrir nuevas pasiones, viajar, cuidarte. Has asumido tus arrugas, son el reflejo de tu expresión. Las manchas de pigmentación pueden estar más marcadas. Todo el metabolismo de la piel se ralentiza, ésta se vuelve más delgada y pierde volumen, la piel se seca. Un cuidado adaptado, nutritivo, reestructurador y reafirmante, proporcionará a la piel comodidad y luminosidad durante mucho tiempo.

Las Claves

●  Redensificar, reafirmar, redibujar el óvalo facial.
●  Reiniciar la actividad celular.
●  Suavizar y proteger de la deshidratación: colágeno vegetal, escualano vegetal, ceramidas vegetales.
●  Estimular en profundidad: aceites esenciales de rosa de Damasco e incienso.
●  Alimentación: leche de yegua orgánica liofilizada, aceites vegetales de argán, higo chumbo y onagra.

 
 

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