La Cosmética Natural     Cosmética Lenta o Slow Cosmétique

Cosmética Lenta o Slow Cosmétique


Consume menos pero mejor, éste es el fundamento de la Cosmética Lenta. Este movimiento, iniciado en Francia en 2013, aboga por una belleza más respetuosa, utilizando ingredientes naturales y orgánicos. Una nueva garantía de calidad, ecología y consumo responsable en el mundo de la belleza.

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Esta nueva forma de consumo ecológico de belleza, nos invita a consumir menos, pero mejor. Menos, porque utilizamos el mismo producto cosmético para varias acciones, y mejor, porque nos tomamos el tiempo para seleccionar sólo las fórmulas basadas en ingredientes naturales de calidad, los menos procesados.

Por una cosmética ecológica, sana, inteligente y coherente… estos son los cuatro grandes principios de Slow Cosmétique:

Una cosmética Ecológica: Los cosméticos deben ser formulados y usados respetando el medio ambiente. Los ingredientes naturales y orgánicos son los empleados en las formulaciones, excluyendo cualquier ingrediente procedente de la química sintética, la petroquímica, la explotación animal que causa la muerte, así como cualquier sustancia potencialmente contaminante para el medio ambiente. Los cosméticos deben esforzarse por minimizar su impacto ecológico en todas las esferas de su diseño y uso. Deben favorecerse los ciclos cortos, los intercambios locales y el desperdicio cero.

Una cosmética Sana: Los cosméticos deben ser formulados y practicados en el respeto por la salud del ser humano, los vegetales y los animales. Están diseñados respetando la vida y su ciclo natural sin causar toxicidad a corto o largo plazo. Se asegura no perturbar las funciones fisiológicas del organismo. Excluye las pruebas en animales, así como cualquier explotación animal que cause su sufrimiento o muerte.

Una cosmética Inteligente: Los cosméticos deben responder adecuadamente a las necesidades reales de la piel. La higiene, la hidratación y la protección de la piel son necesidades básicas, y los cosméticos deben responder con productos y hábitos sensibles. Para esto, los cosméticos deben usar fórmulas simples basadas en ingredientes nobles de recursos biodisponibles. Los cosméticos deben enfocarse en los ingredientes que son naturalmente activos y beneficiosos para la piel sin desear la exclusividad. Se deben evitar los ingredientes inertes, inactivos o innecesariamente procesados, así como cualquier ingrediente que pueda mejorar la salud de la piel en detrimento de la salud del resto del cuerpo o la mente. Nos invita a consumir menos pero mejor y a entrar en contacto directo con la naturaleza sin tratar de recrearla artificialmente.

Y por último, una cosmética Coherente: Los cosméticos no deben hacer falsas promesas, imposibles de mantener con respecto a la naturaleza de un producto o un gesto cosmético. Prohíbe el lavado verde (greenwashing), la manipulación y cualquier forma de retoque u ocultamiento para engañar al consumidor. Se vende y se compra a un precio justo, lo que refleja la calidad real de su formulación o servicio. Promueve el conocimiento ancestral y tradicional en el respeto de la ética. En su desarrollo, asegura la mejora del nivel de vida de todos los participantes de la cadena de producción. Confía en los ingredientes de la naturaleza o el talento humano, sin querer reclamar la exclusividad (biopiratería). Resueltamente positivo y no provoca ansiedad, reconoce la necesidad del placer experimentado por el ser humano como una cualidad y lo invita a cultivarlo de una manera simple. Alienta a adoptar alternativas naturales, beneficiosas para el cuerpo y la belleza en cuanto al espíritu.

El término Slow Cosmétique fue acuñado por Julien Kaibeck, aromaterapeuta y cosmetóloga belga, en referencia a la comida lenta (Slow Food), otro movimiento del mismo tipo destinado a concienciarnos del consumo de productos alimenticios locales y naturales.

El 80% de los cosméticos actualmente presentes en el mercado están fabricados con derivados del petróleo y plásticos, el objetivo de los cosméticos lentos es un retorno al uso de productos vegetales nobles y saludables, buenos para el cuerpo y respetuosos con el medio ambiente.

¿Cómo adoptar la Cosmética Lenta?

Muchos cosméticos se presentan hoy como “naturales”, cuando en realidad no lo son. Adoptar la cosmética lenta es volver a los fundamentos y acordar pasar más tiempo en el baño, porque la mejor manera de dar el paso es elaborar nuestros propios productos de belleza, 100% seguros.

La cosmética lenta nos invita a consumir de manera diferente, y al hacerlo, a elaborar nuestros propios productos, pero siempre de una manera simple y relativamente intuitiva.

Preparar nuestros propios cosméticos es un placer y debe seguir siéndolo. No hay necesidad de complicar las cosas. La cosmética lenta valora las recetas caseras accesibles para cualquiera: idealmente estas recetas no multiplican los ingredientes inutilmente ni ensalzan aquéllos exóticos o raros. Tampoco caen en la trampa de "+ = mejor".

En ocasiones uno o dos elementos naturales serán suficientes y un solo producto puede tener varios usos. Un ejemplo: el aceite vegetal de albaricoque, que se puede utilizar para preparar un desmaquillante y también para elaborar una crema hidratante.

¿Y para las pieles atópicas, acnéicas, maduras o grasas? Existe una solución para cada problema, por ejemplo, el aceite esencial de Romero (quimiotipo verbenona) para tratar las pieles grasas, o el de Geranio para las pieles maduras.

Los productos básicos esenciales de la Slow Cosmétique son aceites vegetales, aceites esenciales, manteca de karité, arcilla y aloe vera.

Para quienes no dispongan del tiempo necesario para elaborar sus propios productos de belleza, pueden consultar la lista de marcas y productos cosméticos, que se actualiza periódicamente en el sitio web de la asociación (www.slow-cosmetique.org).

¿Qué es la Mención Slow Cosmétique?

Es algo así como una estrella Michelin para los fabricantes de productos cosméticos.

El hecho de recibir esta mención es en sí mismo una verdadera hazaña, ya que los criterios de la Asociación y los factores que se tienen en cuenta son muy amplios (formulación, precio, ecología, ética, discurso de marketing, sostenibilidad...).

Cada marca recibe entre una y tres estrellas, dependiendo de su adecuación con los valores defendidos por Slow Cosmétique. Una estrella ya significa mucho, aun cuando sea posible mejorar algunos aspectos. Los miembros de la Asociación recuerdan que un producto que ha recibido una estrella, es un artículo o servicio que ya está posicionado muy por encima de la media del mercado de cosméticos.

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