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Conectando con la Inteligencia Natural de las Plantas

Conectando con la Inteligencia Natural de las Plantas

 

La mayoría de nosotros piensa que las plantas son silenciosas y simples, pero nada más alejado de la realidad... Producen su alimento a partir del sol (fotosíntesis) y, al mismo tiempo, alimentan a animales y humanos. Las plantas son seres complejos y no son tan sedentarias ni solidarias como imaginamos…

A pesar de que no tienen ojos ni oídos, poseen formas únicas de percibir su entorno y adaptarse consecuentemente. Las plantas responden activamente a los elementos, nutrientes, herbívoros y depredadores que les rodean mediante una amplia comunicación y cooperación. Verdaderamente este maravilloso reino vegetal de la naturaleza está repleto de tesoros.

Inteligencia vegetal

¿Podrían las plantas tener memoria o sistema nervioso? En el documental, "Cómo las plantas se comunican y piensan", de Francis Halle, botánico y profesor especializado en árboles y ecología de la selva tropical, afirma que: "Cuantos más genes posee un organismo, más evolucionado percibimos que es". Sin embargo, para sorpresa de muchos botánicos, las plantas tienen más genes para adaptarse que los humanos. Las plantas y los animales han evolucionado conjuntamente y han establecido una relación simbiótica. Las plantas alimentan a los animales y los animales ayudan a transportar las esporas de las plantas, las polinizan y dispersan sus semillas. Las reglas de supervivencia de la planta se llevan a cabo a través de la adaptación, la comunicación y la cooperación.

El botánico, Dieter Volkmann PhD., es un líder en la investigación de la inteligencia de las plantas en la Universidad de Bonn, en Alemania. Está estudiando la forma en que las plantas perciben y reaccionan a su entorno, de forma que encuentran luz, aire y nutrientes y se comunican entre sí. No sólo se recogen sensaciones de las plantas, sino que existe, además, algún tipo de conciencia en el mundo vegetal.

Memoria de la planta

¿Las plantas tienen un tipo de sistema nervioso central que responde a la estimulación, la percepción y la experiencia previa? Los avances recientes en la biología celular de las plantas y las neurociencias, revelan sorprendentes similitudes entre las células vegetales y las neuronas. Poseen polos de entrada y salida de señal, secretan moléculas de señalización mediante un robusto aparato de reciclaje de vesículas impulsado por endocitosis y son capaces de percepción sensorial e integración de estas percepciones sensoriales múltiples en acciones adaptativas que sirven para la supervivencia de organismos, reservando estas células especializadas para señalización y comunicación. Además, las neuronas y las células vegetales tienen en común la capacidad de generar potenciales de acción espontáneos, que transmiten la señalización eléctrica a través de los tejidos de los organismos multicelulares.

Las plantas pueden recordar las reacciones, almacenar ciertas señales químicas y respuestas en un momento posterior. El Dr. František Baluška, un biólogo que ha estado estudiando la teoría del cerebro de las raíces de las plantas, ha encontrado una función fisiológica en la punta de la raíz que puede integrar sensibilidades químicas para adaptarse. Además, hay una zona de transición en el área superior de la raíz de una planta que contiene células que también se encuentran en el tejido muscular animal. Estas células interactúan con la sinapsis de los nervios, así como con la memoria y el pensamiento.

Las raíces de una planta pueden procesar información compleja, al igual que nuestro sistema nervioso, para alertar las comunicaciones con una planta, ya sea para florecer o para permanecer latente. La neurobiología de la planta es similar en estructura y niveles moleculares a un sistema de neuronas vertebrales. Las células vegetales pueden diferir en su función, pero son muy similares a las neuronas y sinapsis que forman circuitos nerviosos. La mecánica puede ser diferente en plantas, animales y humanos, pero los resultados son casi idénticos.

Defensa de las plantas

Aproximadamente alrededor de 400.000 especies de plantas cubren la tierra. Cada una es notable, pero ninguna puede sobrevivir en la tierra por sí sola. Toda la vida depende de las conexiones que son vitales para que estos ecosistemas únicos sobrevivan.

El árbol individual más antiguo conocido en el mundo es el "Old Tjikko", una picea noruega (Picea abies) que se encuentra en Suecia; tiene 9.550 años. Uno de los árboles más antiguos de América del Norte es el Pinus longaeva; el pino de bristlecone, de Great Basin, ha existido durante más de 5.000 años.

¿Cómo han sobrevivido estos árboles durante tanto tiempo? Los árboles y las plantas pueden dejar un rastro químico para que otros lo sigan. Pueden reaccionar a nutrientes que son transportados por fluidos en el aire y en la tierra. Además, se comunican a través de las redes de hongos y algas para extender sus raíces, lo que sirve para recolectar nutrientes y alertar a otros en la zona de cualquier daño o infección.

Estos hongos especializados colonizan las raíces de las plantas y se extienden más allá del suelo. Los filamentos de hongos micorrízicos en el suelo son verdaderamente extensiones de los sistemas de raíces y son más efectivos en la absorción de nutrientes y agua que las propias raíces. Más del 90 por ciento de las especies de plantas en zonas naturales, forman una relación simbiótica con los beneficiosos hongos micorrízicos.

Esta relación planta / hongos aumenta el área absorbente de la superficie de las raíces de 100 a 1.000 veces, lo que mejora enormemente la capacidad de la planta para acceder a los recursos del suelo. Varios kilómetros de filamentos fúngicos pueden estar presentes en un pequeño montículo de tierra. Los hongos micorrízicos incrementan la absorción de nutrientes no sólo al aumentar el área absorbente de la superficie de las raíces, sino que también liberan potentes enzimas en el suelo que disuelven nutrientes difíciles de capturar, como nitrógeno orgánico, fósforo, hierro y otros nutrientes del suelo estrechamente vinculados.

Este proceso de extracción es particularmente importante en la nutrición de las plantas y explica por qué las plantas no micorrizadas requieren altos niveles de fertilización para mantener su salud. Los hongos micorrízicos forman una intrincada red que captura y asimila nutrientes, conservando el capital nutritivo de los suelos.

Durante el proceso de crecimiento, las plantas producen una variedad de compuestos que se pueden dividir en metabolitos primarios y secundarios. Los metabolitos primarios son esenciales para la supervivencia de la planta e incluyen azúcares, proteínas y aminoácidos. Las plantas poseen sus propios mecanismos de supervivencia, pudiendo crear sus propios anticuerpos.

Se creía que los metabolitos secundarios eran productos de desecho. No son esenciales para la supervivencia de la planta, pero la planta sufre sin ellos. Para que las plantas se mantengan sanas, el metabolismo secundario juega un papel fundamental en el mantenimiento y correcto funcionamiento de todos los sistemas de las plantas. Un papel común de los metabolitos secundarios en las plantas son los mecanismos de defensa, que actúan como señales para bacterias simbióticas, atrayentes para polinizadores y animales dispersores de semillas, agentes alopáticos en hábitats naturales, barreras físicas y químicas para factores estresantes abióticos, como la radiación UV y la evaporación, y endógenos reguladores de las hormonas de crecimiento vegetal.

Muchos metabolitos secundarios también son útiles para la curación en humanos, como los aceites esenciales.

Aceites Esenciales - Conectando con la Inteligencia de las Plantas

Conectando más profundamente con la inteligencia de las plantas

Los humanos somos muy parecidos a las plantas; obtenemos la energía necesaria para alimentar estados físicos, emocionales y espirituales. Esto esencialmente puede energizar las células o causar aumentos en el cortisol y catabolizar las células, dependiendo de si hay un desencadenante emocional.

El hecho de saber que las plantas tienen su propio lenguaje único a nivel molecular para comunicarse entre sí, evita las enfermedades y repele las plagas. ¿Cómo podemos conectarnos con esto para elevar la conciencia curativa por nosotros mismos?

La Dra. Olivia Bader-Lee, sugiere que el campo de la bioenergía está evolucionando y que los estudios sobre el mundo animal y vegetal pronto traducirán y demostrarán lo que los metafísicos han sabido desde el principio: que los humanos pueden curarse unos a otros simplemente mediante transferencia de energía, como lo hacen las plantas: "Los humanos pueden absorber y sanar a través de otros humanos, animales y cualquier parte de la naturaleza. Es por eso que estar cerca de la naturaleza a menudo es edificante, energizante y curativo para muchas personas", afirma Bader-Lee.

Se ha demostrado científicamente que las plantas extraen fuentes alternativas de energía de otras plantas. Las plantas se influyen unas a otras de muchas maneras y se comunican a través de vibraciones de "oscilaciones nanomecánicas" en la escala atómica o molecular más pequeña o la más cercana a la comunicación telepática.

Durante una entrevista a Peter May, un destilador de aceites esenciales y propietario de Windhorse Botanicals y Sonic Apothecary (la música de las plantas), sugirió varias formas en que podemos conectarnos más profundamente con la naturaleza y la esencia curativa: "Podemos usar los elementos y el sonido de las plantas como un precursor en esta comunicación que favorece la autocuración". Los elementos que podemos usar: Tierra: la medicina de las plantas y los árboles; Fuego, del calor del sol; y Aire, prana o fuerza vital. Estos precursores pueden ayudarnos a aquietar la mente y aprender qué es un estado de ser equilibrado y saludable.

Una de las plantas aliadas de May es el Pino (Pinus edulis). De su experiencia con estos árboles aprendió que los componentes químicos de los sesquiterpenos ayudan a activar ciertas partes del cerebro, particularmente la glándula pineal. Ésta es una de las glándulas endocrinas más pequeñas pero importantes que se encuentran en el cerebro. La glándula pineal produce melatonina, que ayuda a mantener el ritmo circadiano y regula las hormonas reproductivas. Fisiológicamente, junto con la glándula del hipotálamo, la glándula pineal controla el deseo sexual, el apetito y la sed, y es el reloj biológico que determina el proceso de envejecimiento normal del cuerpo.

La inhalación de los aceites esenciales con alto contenido en sesquiterpenos, como el Pino, es una comunicación de acción inmediata para la glándula pineal.

May también propone una mezcla de manteca de Karité (Vitellaria paradoxa), extracto de Ormus, Pino de piñón (Pinus edulis), Incienso (Boswellia serrata) y Mirra (Commiphora Mirra) para potenciar poderosamente la activación glandular y la liberación del dolor.

Aprendamos y creemos una asociación con las plantas que nos enseñe a equilibrarnos y sanarnos. Aprendamos a adaptarnos, comunicarnos y cooperar entre nosotros a partir de la naturaleza esencial del maravilloso reino vegetal.

Si los animales desaparecieran de la tierra, las plantas podrían sobrevivir. Pero si las plantas desaparecieran, ni los humanos ni los animales sobreviviríamos. Somos realmente como organismos secundarios en relación con las plantas. Dependemos de ellas por completo...

Fuente: Naha
 
 
 
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