Introducción Cuerpos energéticos Misión y funcionamiento Ciclos de evolución Bloqueos Detección Disolución Unidad y dualidad Chakra de la raíz Chakra sacro Chakra del pexo solar Chakra del corazón Chakra del timo Chakra del cuello Chakra frontal Chakra coronal Chakra coronal superior los nuevos chakras chakras de la tierra y chakras planetarios

ESTIMULACIÓN DE AJNA

sexto chacra  

Ajna es la ventana que se abre a la llama de nuestro espíritu. El espíritu tiene calidad yang, es claro, pertinente, directo e inmortal. Tiene como misión iniciarnos, buscar la realización, nos somete a pruebas para enseñarnos a crecer, a despertar nuestra inspiración y nuestras revelaciones.

Ajna nos exige escuchar la voz interior, practicar técnicas de visualización para desarrollar las capacidades creadoras, basar nuestros actos y decisiones en la fe y no en las experiencias del pasado, meditar a diario para crear silencio en nosotros, establecer la conexión con el universo y experimentar el amor incondicional.

Cuando Ajna funciona, podemos crear armonía entre el cuerpo físico, el cuerpo mental y el alma. La palabra griega pneuma o la latina spiritus significan todo a la vez, espíritu y aliento, y precisamente en Ajna, el espíritu aspira al conocimiento y se nutre del universo. Ahí es donde logramos superar los límites del espacio y del tiempo, donde podemos conseguir mayor comprensión y percepción y donde es posible encontrarse con guías espirituales de todas las dimensiones. Ajna nos invita a practicar la espiritualidad a diario para lograrlo.

Experiencia natural

   

El tercer ojo se estimula con la contemplación de un cielo nocturno profundamente azul y plagado de estrellas. Esta experiencia natural abre el espíritu a la inmensidad y a la infinita hondura de la creación manifestada con sus inconmensurablemente variadas formas de manifestación, y permite vislumbrar las fuerzas sutiles, las estructuras y leyes regulares que ejecutan los cuerpos celestes en su danza cósmica por la inmensidad del espacio, y que también son eficaces tras las manifestaciones aparentes de nuestra vida sobre la Tierra.

Terapia por el sonido

Forma musical: todos los sonidos que tranquilizan tu espíritu y lo abren, y que evocan imágenes y sensaciones de amplitud cósmica, son adecuados para activar y armonizar el chakra frontal. Donde más fácilmente encontrarás las piezas adecuadas es en la música «Nueva Era». Pero también algunas músicas clásicas de Oriente y Occidente, en particular de Bach, pueden tener el mismo efecto.

Vocal: el chakra radical se activa mediante la vocal «i». Se canta en la clave de «la» de la escala. La «i» desencadena un movimiento dirigido hacia arriba. Representa la fuerza de la inspiración, que siempre te lleva a nuevos movimientos.

Mantra: KSHAM

Cromoterapia

Un añil transparente repercute sobre el sexto chakra abriéndolo y clarificándolo. Da al espíritu tranquilidad interior, transparencia y profundidad. Además, potencia y cura los sentidos y los abre para planos más sutiles de la percepción.

Gemoterapia

Lapislázuli: en el color profundamente azul del Lapislázuli se insertan, al igual que las estrellas sobre un cielo nocturno, inclusiones doradas de pirita. Transmite al alma una vivencia de seguridad en el cosmos y la abre para la vida infinita en el universo. Guía el espíritu hacia el interior, potencia su fuerza y le ayuda al conocimiento de relaciones jerárquicamente superiores. Al fomentar la intuición y la visión interior, permite reconocer el sentido oculto y las fuerzas que actúan detrás de las cosas; además, transmite una profunda alegría sobre los milagros de la vida y del universo.

Zafiro añil: un zafiro claro y transparente abre el espíritu para el saber cósmico y las verdades eternas. Sus vibraciones provocan una depuración, transformación y renovación del alma y del espíritu. Constituye un puente entre lo finito y lo infinito, y hace que la conciencia fluya junto con el río del amor y el conocimiento divinos. También da transparencia al alma que busca en la vía espiritual.

Sodalita: la sodalita de color azul oscuro clarifica el entendimiento y lo faculta para los pensamientos profundos. Su serena radiación aporta serenidad y fortalece los nervios. La sodalita también contribuye a disolver patrones de pensamiento viejos. Transmite la confianza y la fuerza para defender el propio punto de vista y para transmitir ideas y conocimientos en la vida cotidiana.

Aromaterapia – Aceites esenciales para el chacra frontal

Añil: ácoro, artemisa, botonera, eneldo, eucalipto, Eucalyptus dives, helicrisio, hierba lombriguera, hisopo decumbens, nagarmusta, pícea blanca, romero verbenono, salvia real.

• Pulverizador del aura «añil» con la siguiente fórmula: 30 ml de alcohol de 90° sin alcanfor + 10 gotas de aceite esencial de hisopo decumbens + 10 gotas de aceite esencial de pícea blanca + 5 gotas de aceite esencial de helicrisio + 5 gotas de aceite esencial de romero verbenono + 5 gotas de aceite esencial de verbena salvia. Rociar las palmas de las manos con la mezcla, inspirar profundamente y pasar las manos por el aura.

Formas de yoga que actúan primariamente sobre el sexto chakra

Yoga jnana: El yoga jnana es la vía del conocimiento de la capacidad del discernimiento intelectual entre lo real y lo irreal, lo eterno y lo perecedero. El yogui jnana sabe que sólo hay una realidad inmutable, imperecedera y eterna: Dios. En su meditación se orienta únicamente con ayuda de su poder de discernimiento hacia lo absoluto sin atributos, al aspecto no manifestado de Dios, hasta que su espíritu se funde con ello.

Yoga yantra: Los yantras son representaciones figurativas compuestas por figuras geométricas que simbolizan el ser divino y sus potencias y aspectos. Sirven como medio auxiliar para las visualizaciones. El meditante ahonda en los aspectos representados de la divinidad y los patentiza en su contemplación interior.

Ejercicio de meditación para desarrollar la visión periférica y las percepciones

Aplicar una gota de aceite esencial de hisopo decumbens en las manos y otra gota en el tercer ojo. Inspirar profundamente y pasar las manos por el aura.

De pie con los pies juntos, levantar las manos lentamente y unirlas por encima de la cabeza en posición de rezo para captar la energía de la tierra y el cielo.

Bajar las manos juntas hacia la cabeza, delante de la cara y el cuello hasta llegar a la altura del pecho. Manteniendo la posición de rezo con las manos, dirigir los pulgares hacia el pecho, y al inspirar, separar las manos hasta que los pulgares queden a la altura de los pezones; al espirar, acercar las manos a un centímetro de distancia.

Repetir tres veces este ejercicio.

Levantar las manos a la altura de los ojos y repetir tres veces esta operación separando las manos hasta el extremo de los ojos.

Repetir lo mismo delante del tercer ojo, en la parte superior de la frente, donde nace el pelo, con las manos ligeramente inclinadas hacia detrás de la cabeza y después encima de la coronilla.

Durante el ejercicio, mantener la atención centrada en los pulgares así como en la apertura y cierre de las manos y del canal central.

• Ejercicio de meditación para unir las energías del plexo solar con las del tercer ojo, unir intelecto y espíritu y aumentar la capacidad de visualización.

   

Aplicar una gota de aceite esencial de salvia en el tercer ojo.

Sentado en el suelo con las piernas cruzadas en posición de loto o bien en una silla con los pies en paralelo firmemente apoyados en el suelo y la espalda recta, inclinar ligeramente el mentón hacia delante para ver todo el cuerpo.

Visualizar las raíces que crecen bajo los pies y el coxis que se anclan en el suelo. Visualizar la columna vertebral. Visualizar todos los chacras, sus raíces incrustadas en la columna vertebral, atravesando el cuerpo para abrirse como flores por delante.

Concentrar la atención en el plexo solar. Inspirar por los pétalos del plexo y mantener la respiración contando hasta 3.

Después, imaginar que ese aliento sube hasta Ajna. Al espirar, visualizar cómo sale por el tercer ojo. Permanecer en silencio, observar los pensamientos y las emociones sin juzgar ni analizar.

Esta meditación, que no requiere un excesivo entrenamiento, debería realizarse varias veces seguidas.