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Aunque te cueste creerlo, la sanación a distancia –es decir, en ausencia de la otra persona-, es una herramienta muy eficaz. Muchas veces se nos pide que enviemos plegarias o ayuda a otras personas que no están presentes. Es algo que se puede realizar por medio de cualquiera de las técnicas que aquí se describen.

Este tipo de fenómenos no es nuevo en absoluto. Aunque trasciendan los dominios de la lógica, siguen estando dentro de la realidad. La energía opera a todos los niveles y, en muchos sentidos, todavía no la entendemos bien. Lo que denominamos “energía psíquica” es en realidad la fuerza vital creativa que poseen todas las sustancias, esa que nos rodea, nos penetra y forma parte de nuestro ser. Sin embargo, la podemos controlar y dirigir, la podemos moldear y almacenar; en definitiva, la podemos usar, y todo gracias a nuestra mente.

La física cuántica ha contribuido mucho a explicar los fenómenos relacionados con la energía psíquica. Nos enseña que todas las manifestaciones de la vida y de la energía están interconectadas, por consiguiente, dado que somos energía que opera a muchos niveles y de muchas formas diferentes, no podemos movernos ni hacer nada sin influir en todo el universo; aun cuando no nos demos cuenta de ello en un principio. La física cuántica nos enseña, además, que el mero acto de observar transforma tanto lo observado como al propio observador, es decir que, cuando observamos algo, nos transformamos a nosotros mismos. Así que con unas manifestaciones y concentraciones de energía suficientemente elevadas, se pueden trascender el tiempo y el espacio. Por eso es por lo que en la sanación a distancia experimentamos al individuo como si estuviera a nuestro lado en ese preciso instante, aunque no coincidamos en el tiempo ni en la ubicación.

Las terapias vibracionales se usan para mejorar la concentración, la sintonización y la transmisión de energías sanativas. Nos ayudan a alcanzar un nivel de consciencia trascendente que nos permite concentrar y aplicar mejor las energías psíquicas que intervienen en la curación. Gracias a los remedios vibracionales aprendemos a controlar de manera eficaz nuestra mente.

En la sanación a distancia es muy recomendable disponer de testigos. El término testigo, tan asociado al campo de la radiónica, significa “cualquier cosa que represente psíquicamente al sujeto”, por tanto, puede tratarse de una foto de la persona que quieres sanar, una firma, una muestra de sangre, un mechón de pelo o, en general, cualquier otro objeto suyo que sirva para establecer un nexo vibracional entre ella y tú. El testigo ayuda  conectar los niveles racional e intuitivo de la mente, y por tanto, facilita el proceso de proyectar energía sanativa para enviarla a larga distancia.

El testigo nos ayuda mucho en la tarea de construir una forma-pensamiento para dirigirla al individuo distante que queremos sanar. Gracias al testigo es mucho más fácil entrar en resonancia con esa persona, pues estimula la conexión con ella más allá del plano físico; digamos que nos la “trae a la mente”. De ese modo, podemos proyectar la energía curativa y enviársela sin limitaciones temporales ni espaciales.

Determina por anticipado la clase de vibraciones que pretendes enviar a distancia. Para ello puede resultar muy útil emplear un péndulo.

1. Si te propones usar el toque etérico, sostén las manos sobre el testigo, sin tocarlo, y empieza a respirar rítmicamente. Al hacerlo, siente cómo la energía que canalizar fluye a chorros a través del testigo y sale proyectada hacia el paciente para equilibrarle y curarle. Hazlo así durante unos cinco o diez minutos.

2. Puedes usar la cromoterapia de diversas formas:

 

• Sostén el testigo en las manos y visualiza el color o la mezcla de colores más útil para la persona de que se trate. Concéntrate en la energía cromática del universo que irradias hacia ella. Visualiza cómo esa energía rodea su organismo y lo impregna, curando su dolencia. Practícalo durante unos diez minutos.

• También puedes valerte de un proyector de diapositivas. Sujeta el testigo con cinta adhesiva en el centro de un cartón pluma o un pliego de cartulina de color blanco. Luego proyecta sobre él los colores de los siete chakras mayores, durante unos treinta segundos cada uno. A continuación, proyecta sobre él el color que resulte más terapéutico para la persona, déjalo así durante diez minutos o un cuarto de hora, y ya puedes ocuparte tranquilamente de tus asuntos. Este método resulta especialmente eficaz cuando se realiza por la noche.

• Otra posibilidad es usar velas de colores. Para realizar la sanación, escoge unas que tengan el color apropiado, ponlas alrededor del testigo o encima de él y enciéndelas. Al arder, emiten una vibración energética que viaja por las ondas hasta la persona representada por el testigo. Hazlo de quince a treinta minutos diarios, o más a menudo si fuese necesario.

3. También puedes utilizar la sonoterapia. Para ello, entona ante el testigo los sonidos sagrados oportunos como si se tratase de la propia persona en carne y hueso. Resulta especialmente eficaz en las sanaciones en grupo, colocando el testigo en medio del círculo –o cualquier otra figura geométrica- integrado por los participantes. Es conveniente realizarlo durante unos diez minutos aproximadamente.

4. Por último, son igualmente útiles tanto las fragancias y aceite esenciales como los elixires florales y las gemas. En este caso, a lo largo del día –y a intervalos regulares- se aplica un toque de esencia o una gota de elixir al testigo para que su pauta energética de un salto cuántico hasta la persona que representa y ayude a curarla de su dolencia.

En toda sanación, y muy especialmente en las realizadas a distancia, más vale actuar siempre bajo el antiguo lema mágico: «Por el bien de todos y sin interferir con el libre albedrío de nadie». De este modo se consiguen con el proceso terapéutico unos efectos mucho más beneficiosos para el desarrollo de la persona.

Ciertamente, no tenemos derecho a interferir con el libre albedrío de los demás; es sumamente peligroso, pues afecta de formas tan sutiles que a menudo pasan inadvertidas pero que no son por ello menos reales.

Que no te dé miedo experimentar. Todavía no se conocen todos los efectos de la sanación vibracional; lo único que está claro es que hacen falta diferentes métodos porque todas las personas somos diferentes. No olvides que todos y cada uno de nosotros tenemos un sistema energético que es único, así que no dudes en ajustar a cada caso tus técnicas de sanación a larga distancia de la manera que juzgues más conveniente.