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MÉTODOS GENERALES PARA EMPLEAR LOS PRINCIPIOS DE LA SONOTERAPIA

   

No hay un único método idóneo para hacer terapia con sonidos y notas musicales, pero una norma general es que conviene que las sesiones tengan quince minutos de duración como mínimo. Puedes realizar tantas sesiones como sean necesarias para aliviar el área problemática, pero nunca deberían ser más de dos al día. Recuerda que los efectos sonoros son acumulativos, así que, aunque no veas de inmediato una respuesta tangible, ten por seguro que tus esfuerzos continuados obrarán el efecto oportuno con el tiempo.

Experimenta con diferentes técnicas. La música y los sonidos melodiosos son muy agradables. Tómate tu tiempo para aprender un poco sobre la música y el cuerpo humano. Cuanto más sepas sobre el tema, más y mejores cosas podrás hacer.

Puedes emplear cualquier técnica como bálsamo general para todas las afecciones o, si existe un problema específico, puedes aplicarlas más directamente a la tarea de solucionarlo. Empieza siempre por determinar qué chakra o chakras están siendo afectados. Luego determina qué tono o tonos serán más beneficiosos. ¿Qué colores y otros remedios vibracionales ayudarían también a mejorarlo? No te dé miedo combinar distintas terapias vibracionales; eso incrementará sus efectos enormemente.

1. Canta la escala musical para equilibrar y alinear todos los chakras. Aunque al principio desafines, sigue cantando hasta que notes que lo estás haciendo ostensiblemente mejor. Ése es un indicio audible de que has entrado en equilibrio. Recuerda que podemos distinguir muy bien los sonidos que más nos benefician.

2. Pon en el reproductor alguna pieza de música clásica que esté escrita en la clave adecuada para el chakra que piensas tratar. No importa que se trate de una nota sostenida (un semitono más alta) o bemol (rebajada en un semitono), pues seguirá siendo lo suficientemente terapéutica. Por ejemplo:

• Chakra basal – Do mayor – Sinfonía nº 1 en do menor de Brahms
• Chakra del bazo – Re – Sinfonía nº 1 en re mayor de Mahler
• Chakra del plexo solar – Mi – Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor de Mozart
• Chakra cardíaco – Fa – Concierto de Brandeburgo en fa mayor de Bach
• Chakra laríngeo – Sol – Concierto de Brandeburgo en sol mayor de Bach
• Chakra frontal – La – Cuarteto para cuerdas en la mayor de Mendelssohn
• Chakra coronario – Si – Concierto de Brandeburgo en si bemol mayor de Bach

3. Aprende a tocar algún instrumento musical: nunca es demasiado tarde para empezar. Los hay baratos y relativamente fáciles de usar, como por ejemplo, las flautas dulces o las de Pan. Ten en cuenta que no hace falta convertirse en un virtuoso de la interpretación, basta con aprender a tocar la escala musical completa, a obtener limpiamente las distintas notas que nos ayudan a sanar y equilibrar. Cuando un chakra esté desequilibrado, por ejemplo, toca la nota más adecuada para él, repitiéndola una y otra vez o sosteniendo el tono un rato. A continuación, toca toda la escala musical.

4. Hoy en día existen en el mercado sintetizadores relativamente económicos. Como son capaces de imitar los sonidos de cualquier instrumento musical, te permiten producir todos los timbres y tonos existentes. Puedes experimentar con él para descubrir qué instrumentos influyen más en ti con su sonido. En la mayoría de los casos disponen de percusión y de un registro de tonos amplísimo, así que en conjunto, son una herramienta terapéutica estupenda.

5. Compra un diapasón corriente en cualquier tienda de instrumentos musicales. Toca periódicamente los distintos tonos con él para restablecer tu equilibrio. Si has experimentado –o te has visto expuesto a- emociones o actitudes negativas a lo largo del día, determina qué chakras tienen más posibilidades de haberse desequilibrado. Dedica unos minutos al final de cada jornada a usar el diapasón para equilibrarte. Al golpearlo para producir el sonido, siente cómo éste es absorbido por tu cuerpo.

6. Emplea los distintos sonetos y notas junto con el toque etérico. Si estás sanando a otra persona, determina el chakra que está desequilibrado en ella. Sostén las manos sobre él y empieza a realizar la respiración rítmica. Al espirar, tararea el tono o sonido correspondiente a ese chakra mientras proyectas la energía por tus manos. Trata de sentir la vibración sonora que se desplaza por tu cuerpo. También puede resultarte útil visualizar el tono como un color mientras lo proyectas mediante el toque etérico.

ENTONACIÓN Y SANACIÓN EN GRUPO

Podemos emplear ritmos, notas e instrumentos musicales, así como la vocalización, para interactuar con la actividad fisiológica de nuestro organismo. Para ello no hace falta tener grandes conocimientos de música. Todos somos musicales, eso forma parte de nuestra naturaleza intrínseca. Desde el mismo momento de nuestra concepción, nos hemos visto envueltos y nutridos por la música: desde los sonidos exteriores que nos llegaban transmitidos por el líquido amniótico durante la gestación, hasta el rítmico latir de nuestros propios corazones. La música y el ritmo son una parte esencial de la vida.

La música es curativa, deberíamos hacer que formase parte de nuestros programas de salud de una manera activa y consciente. Aun cuando no seamos capaces de cantar bien ni de tocar ningún instrumento musical, siempre hay modos sencillos para emplear los sonidos sagrados en la sanación. Mientras podamos hablar, podremos curar con el sonido.

La voz humana posee una capacidad extraordinaria como instrumento para sanar y nutrir. En todo el mundo se han alabado desde siempre sus cualidades terapéuticas. Los chamanes y santones de las sociedades primitivas utilizaban un lenguaje espiritual para entrar en contacto con las inteligencias superiores a fin de obtener de ellas el remedio apropiado para cada mal. Los indios huicholes creen que el alma o la consciencia emiten un sonido sibilante de alta frecuencia. Según ellos, en los episodios de enfermedad, el alma se aleja del cuerpo; así que el chamán de la tribu imita ese sonido para traerla de vuelta al cuerpo físico del enfermo y devolverle la salud.

Pitágoras conocía el considerable poder terapéutico del habla humana. Trataba las enfermedades mediante recitales de poesía, y enseñaba a sus discípulos que una voz hábil y bien modulada que entona bellas palabras con metro y ritmo perfectos, devuelve el equilibrio al cuerpo y al alma.

El mantra yoga es una técnica de realización personal a través del uso de sonidos internos (nadas) que uno despierta mediante la entonación y el canto. En las creencias del Tíbet, el instrumento musical más importante es la voz humana, y los chamanes tibetanos se entrenan en la proyección externa de sonidos vocálicos para provocar vibraciones internas. Aprenden a usar la cabeza y el pecho como cámaras de resonancia, de modo que, cuando cesa el canto, el sonido continúa resonando en su mente y en las cavidades de su cuerpo.

Cada sonido vocálico, al igual que cada nota musical, puede abrir una parte distinta del cuerpo cuando se visualiza e imagina durante la inspiración y al pronunciarlo o entonarlo internamente. Este sonido interno es la clave de muchas enseñanzas metafísicas concernientes a la sonoterapia y los mantras. Si no hay sonido interno antes dl externo, del audible, los efectos se minimizan.

   

El proceso de entonación esotérica conlleva ambos aspectos y es fácil de aprender y de aplicar para todo aquel que pueda hablar. Se trata, simplemente, de concentrarte mentalmente en la región corporal asociada a un sonido vocálico cuando inspiras, articulando dicho sonido en silencio. Luego, al espirar, vibras o entonas el sonido hacia fuera y de forma audible.

Esa capacidad aperturista de las vocales es comprensible cuando te das cuenta de que, según sean nuestros pensamientos, la respiración penetra más o menos profundamente en la región afectada. La respiración coge la energía del prana y, ayudada por los tonos vocálicos, abre regiones internas específicas del cuerpo o la consciencia.

Con la ayuda de nuestros pensamientos y de nuestra imaginación podemos inundar nuestro organismo de sonidos, devolviéndole el equilibrio en todos los aspectos. Podemos usar los sonidos vocálicos como una alternativa a la música para equilibrar y estimular los chakras junto con sus correspondientes órganos, aparatos y sistemas asociados.

ENTONACIÓN ESOTÉRICA DIRIGIDA

La entonación es el proceso por el que hacemos vibrar sonidos y notas con la voz (musicales y hablados) para ayudar al proceso curativo. Es purificante, armonizadora y curativa. Se puede usar para devolver la homeostasis a todo nuestro sistema energético. También es muy eficaz cuando se usa junto con otras terapias vibracionales. Es uno de los medios de autocuración más poderosos, pues se vale de nuestro instrumento musical más creativo: la voz humana.

La voz libera poder, y lo hace en la dirección de nuestros pensamientos, permitiéndonos enviar energía a la parte apropiada del cuerpo. Podemos usar sonidos genéricos para todo el sistema de chakras, o concentrarnos en la entonación de alguno determinado para un centro o área del cuerpo en particular. La energía comienza a manifestarse allí donde ponemos nuestro pensamiento. Y allí donde concentremos la voz, viajará nuestra energía en forma de vibraciones sonoras.

El objeto de la entonación es restablecer el patrón vibracional adecuado en nuestro cuerpo (tanto físico como sutil), a fin de que nuestra esencia espiritual se manifieste más íntegramente en el entorno físico. La voz pertenece al cuerpo, pero es el instrumento de nuestro yo espiritual. Somos algo más que un organismo físico, y tenemos que aprender a usar la voz como herramienta para alcanzar una consciencia y una salud superiores.

1. Decide los tonos que vas a usar (qué sonidos vocálicos). Para ello averigua cuál es el área problemática, qué chakra está asociado a ella o qué emociones y actitudes has experimentado a lo largo del día.

2. Ya vayas a practicar la entonación contigo mismo o con otra persona, es importante que adoptes una postura cómoda. Da igual que estés sentado, tumbado o de pie, siempre y cuando mantengas la columna vertebral derecha.

3. Concéntrate en el centro energético sobre el que vas a proyectar el tono. Inspira despacio, articulando el tono en silencio (mentalmente). Contén el aliento unos instantes y luego espira también lentamente, pero ahora entona el sonido de manera audible. Proyéctalo hacia la zona apropiada. Si estás equilibrándote a ti mismo, concentra tu pensamiento en esa zona o apoya las manos en ella al entonar.

4. Entona los sonidos de la manera que te vaya mejor. No hay reglas fijas en cuanto a la duración o el volumen más adecuados. Deja que tu voz encuentre por sí sola el volumen y el tono que más le convienen. Eso sí, trata de que la entonación inarticulada y la articulada duren lo mismo.

5. También puedes cantarle a un chakra su sonido vocálico en la nota apropiada. Eso puede mejorar el efecto, pero no es necesario efectuar cambios.

6. No olvides que al inspirar debes entonar en silencio y que al espirar debes entonar en voz alta. Inarticulada y articulada, silente y audible, interior y exterior, espiritual y física: estás activando la dinámica de los sonidos sagrados.

7. Presta atención a tu propia voz mientras entonas. Es como un aparato de sónar: te devolverá información sobre qué tal lo estás haciendo. Si la voz se te quiebra o fluctúa, repite la entonación de ese sonido hasta que te salga bien. Ésa será tu clave audible de que el equilibrado está teniendo lugar. Llegado a este punto, prosigue la entonación durante unos minutos más.

8. Hay quien empieza la sesión entonando los sonidos de cada chakra, y durante ésta realiza una entonación extra para las áreas problemáticas concretas.

9. También es una buena idea entonar los sonidos vocálicos de todos los chakras mayores por lo menos una vez al día, empezando desde abajo. No lleva mucho tiempo y te ayudará a mantener el equilibrio interno. Repite varias veces el sonido de cada chakra antes de pasar al siguiente.

10. Experimenta con distintos procedimientos de entonación. Úsala junto con el toque etérico. Visualiza el color del chakra brotando de ti mientras entonas su sonido vocálico específico. Combina las distintas técnicas de sanación vibracional, se complementarán y potenciarán entre ellas.

SIMBOLISMO DE LAS FORMAS GEOMÉTRICAS

Estudiar el simbolismo de las diferentes formas geométricas es muy provechoso de cara a emplearlas en la entonación y la sanación grupales. Adapta la forma geométrica al tamaño del grupo y no temas experimentar.

Cuadrado

Al formar un cuadrado alrededor de la persona entonando los sonidos sagrados, el grupo refuerza la estabilidad y equilibrio de la energía de dicha persona. Tiene un efecto calmante y acrecienta la fuerza vital del chakra basal.

Triángulo

El triángulo amplifica e intensifica la energía de las notas musicales. Influye profundamente en el chakra del bazo, y se puede usar para caldear o refrigerar el sistema energético del individuo. Facilita que la entonación tenga un efecto depurativo mayor.

Círculo

 

El círculo es la forma más natural y perfecta del mundo. Cuando se usa junto con la entonación, crea un vórtice energético de integridad y plenitud. Armoniza todos los aparatos y sistemas del organismo. Mejora los sonidos, haciendo que puedan crear nueva vida, salud y energía en el individuo. El círculo es el útero. Establece un vórtice que vincula lo divino y lo humano, lo interior y lo exterior. Junto con la entonación, es eficaz para todos los problemas relacionados con el chakra del plexo solar. Es útil en los casos en los que ninguna otra forma parece apropiada.

Cruz

La cruz establece una energía que equilibra los cuatro elementos del cuerpo: fuego, aire, agua y tierra. Influye profundamente en el chakra cardíaco, especialmente cuando se usa al entonar sonidos sagrados. Ayuda a ligar y equilibrar las cuatro energías del individuo: física, emocional, mental y espiritual. Equilibra lo masculino y lo femenino y, junto con la entonación, estabiliza todos los meridianos.

Medialuna

La medialuna, junto con la entonación, ayuda a resolver las emociones negativas y los problemas de expresión. Está relacionada con el chakra laríngeo y todas sus energías. Se puede usar juntamente con la entonación para realzar las energías femeninas de la iluminación, la imaginación creativa y la intuición. Amplifica enormemente los efectos de la entonación y se puede usar casi universalmente, en casi todos los procedimientos entonatorios.

Estrella de seis puntas

Esta figura, cuando se usa en la entonación, vincula el corazón a la mente, lo inferior a lo superior, lo divino a lo espiritual. Produce la alineación de las energías sutiles con lo físico. Afecta en gran medida a los chakras frontal y cardíaco. Se puede usar con la entonación para poner en marcha una energía fortificante y protectora. Estimula los fuegos solares internos que nos ayudan en la autocuración.

Estrella de cinco puntas

   

Esta figura, cuando se usa al entonar, es equilibradora y reafirmante. Resulta especialmente eficaz en los individuos que “viven en otro planeta”. Proporciona una energía altamente concentrada. Junto con el sonido y la música, atrae a los ángeles sanadores de la fuerza y la energía, especialmente a los que llamamos serafines.

Estrella de siete puntas

Esta figura, cuando se usa en la entonación, es extremadamente curativa a todos los niveles. El siete es el número místico, y ayuda a equilibrar los chakras, los cuerpos sutiles y los aparatos y sistemas fisiológicos. Crea un vórtice que invoca a las energías de los siete planetas mayores para que intervengan más estrechamente en nuestro entorno. Es sedante para las emociones fuertes, y se puede usar casi universalmente para amplificar las energías curativas en la infancia (esta forma también recibe el nombre de «estrella de Santa Bridgette», protectora y sanadora de los niños.

Sea cual sea la configuración adoptada por el grupo, la persona que va a ser sanada se sienta o se tumba en la parte central (que es el punto donde la receptividad es mayor). El centro es el núcleo del círculo, es el foco de amor, de las energías curativas sonoras que los otros miembros del grupo proyectan sobre el individuo. Sólo estando centrados podemos restablecer la salud y el equilibrio.