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«RETIRO DE YOGA Y MEDITACIÓN»

Publicado en revista Psicología Práctica - Nº 175


   

Nada como un retiro de Yoga y Meditación consciente para recuperar la serenidad y el equilibrio. No importa se nunca se han practicado estas disciplinas o si ya se tienen años de experiencia, cualquiera puede beneficiarse de su capacidad para favorecer la conexión con uno mismo, con otras personas y con la naturaleza.

La vida en la ciudad no es fácil. El ritmo vertiginoso que esta impone nos abruma, dejándonos sin fuerzas y sin ganas para dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para mimarnos, agradarnos… tomar tierra. Es más, es la causa de que muchas personas sufran dolores o lleguen a estados emocionales que más tarde derivan en enfermedades. Pues bien, para quienes se encuentran inmersos en la intranquilidad, el nerviosismo o el desasosiego que impone la rutina urbanita, o simplemente para quienes desean hacer algo distinto pero que les beneficie de alguna manera, un retiro de yoga, que además incluya meditación consciente, es idóneo.

Cada vez hay más empresas que lo incluyen en su carta de servicios por sus numerosas recompensar a nivel psíquico y físico. Una experiencia distinta, en la que, en lugar de desconectar, conectas de verdad. Eso marca. Tu cuerpo y tu memoria no la olvidan, hasta el punto de que, tiempo después, cuando necesites serenarte ante una situación potencialmente desestabilizadora, acudirá a tu mente aquel ejercicio o aquella velada del retiro que tu subconsciente ha grabado como una poderosa herramienta. Por eso un retiro es más que practicar yoga o meditación, que ya de por sí generan incontables beneficios en el cuerpo y la mente. Es un tiempo de comunicación con uno mismo, un reto para salir de la rutina, una aventura en comunión con nuestros orígenes…

EL PODER DEL SILENCIO

Hay un poder asombroso y cautivador que impregna de grandes momentos un retiro. Está en las paredes, en los ratos de meditación, en cada sesión de yoga: es el silencio. Se instala en la mente del practicante y, algunas personas, cuando acuden a un retiro de estas características por primera vez y tratan de encontrar ese silencio, es precisamente cuando descubren su autodiscurso incansable y su movimiento incesante.

El hecho de no poder parar la mente cuando quieren es frustrante, y sólo pueden culpar de ello a alguien que les acompaña todo el tiempo, que se queja y preferiría comportarse de otro modo: ellos mismos. Es entonces, al enfrentarse a sus propias verdades, cuando sale lo que de verdad necesitan que se coloque en sus vidas. En ese momento descubren lo que han ido a buscar esos días de retiro.

LA ATENCIÓN PLENA

La práctica de la atención plena es sencilla: una y otra vez se trata de volver al momento presente. Consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia de ese momento con interés, curiosidad y aceptación. Aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida. Una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que aún no ha ocurrido, que nos conduce al descuido, el olvido y el aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa.

Durante el retiro, cada ejercicio de atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de manera integral tanto al cuerpo como a la mente y espíritu. Un retiro es una excelente oportunidad para emprender una rutina a través de la que desarrollemos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión. Se trata de abrir la puerta a nuevas posibilidades, de volver una y otra vez al aquí y ahora y vivir de manera plena y en el presente al regresar a casa.

TRABAJAR LOS CENTROS ENERGÉTICOS DEL CUERPO

Son numerosos los beneficios de la meditación. Reduce el estrés, nos relaja, nos carga de energía positiva… Al meditar, uno se siente bien. Además, esta práctica facilita el aprendizaje, la concentración, la innovación y hasta la solución de problemas, todos los factores que conducen a una mayor productividad. Asimismo, el aumento de la serotonina, la llamada “hormona de la felicidad”, que se asocia a esta práctica, redunda en un mejor estado de ánimo y un estímulo para aquellos que padecen patologías como depresión, dolor de cabeza y hasta obesidad.

Durante el retiro se van trabajando los centros energéticos del cuerpo. La estabilidad, el equilibrio y la seguridad se refuerzan con el yoga. La creatividad, desde la experiencia de los mandalas. Los sentimientos se potencian en cada momento al estar compartiendo esos días en grupo. Incluso el corazón, que se abre ante lo nuevo que está viviendo. Se trabaja la comunicación desde el punto energético de la garganta, y también la intuición y conexión con lo que se escapa a la propia mente a través de cada meditación.

CONEXIÓN CON LA NATURALEZA

En este juego de energías, el contacto con la naturaleza es fundamental. Respirar aire puro, meditar en quietud o en movimiento, conectar con los árboles y las estrellas, disfrutar del viento y de la hierba y la montaña. Es una experiencia inigualable. Se trata de volver a nuestras raíces, de descubrir que el asfalto es demasiado árido para nuestras voluntades. Que nos sentimos mejor si nos permitimos un espacio para el recogimiento y la apertura.

Saludar al sol al despertarse es una sensación maravillosa que nos permite realizar una práctica de yoga en ayunas y percibir la impresión de nuestro cuerpo y nuestra mente en calma. Disfrutar después de un nutritivo desayuno y de un buen paseo por la naturaleza, donde se propondrán diferentes dinámicas meditativas y de plena atención, es sólo el comienzo del día. Meditar mientras se camina amplía el estado de conciencia mientras se presta atención a la sensación que produce cada paso.

¡QUE NO SE ACABE!

Cada comida es consciente. En un retiro, se disfruta de ella más intensamente, del placer que proporciona. Y se deja espacio a la distensión, el buen humor y el ánimo del grupo. Sin duda, con el ritmo en el que vivimos cada vez más rápido, ya no tenemos la misma capacidad de introspección, y necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados.

Nadie quiere que el retiro termine. Es tanta la vuelta a nuestro equilibrio que regresar a la rutina se hace cuesta arriba. Pero uno retorna con más confianza en sí mismo, más tolerancia, más sensibilidad y autenticidad. Quizá desde la transformación ha logrado poner atención, ha conseguido desarrollar su potencial mental, su creatividad, su inteligencia y su capacidad de aprendizaje. Y se ha comprendido. Ha permitido una introspección profunda, que su niño interior se riera, que su necesidad de silencio tuviera un espacio. Ha descubierto también que le queda trabajo por hacer, pero que, si se lo propone y es constante, tiene toda la vida por delante para lograr su objetivo.

   

BENEFICIOS EN TU CUERPO Y EN TU MENTE

- Te recarga. Durante los días de retiro pones a punto tu energía y tu equilibrio. Te serenas y renuevas tus fuerzas.

- Te conecta. Y no sólo con tu cuerpo, sino también con tu respiración y tu esencia, a través de la naturaleza y los momentos de silencio.

- Te instala en el presente. El objetivo es recibir la inspiración que te permita progresar con facilidad por el camino interno hacia la felicidad, estando aquí y ahora.

- Calma tu diálogo interior. Permite que dejes de tener una mente reactiva para vivir en armonía y paz interior.

GRACIAS AL YOGA…

- Aumenta tu flexibilidad. Tus músculos se hacen más fuertes y tus articulaciones se alimentan. Tu espina dorsal se nutre y mejoras tu masa ósea a través de las posturas.

- Mejora tu circulación, pone tu corazón a punto y permite que descienda el nivel de cortisol (la hormona del estrés).

- Se estimula la relajación, enlentece la respiración y la centra en el presente, armonizando el equilibrio entre el sistema nervioso simpático (el de la respuesta de huye o lucha) y el parasimpático.

- Los músculos se sueltan y aumenta la priocepción (la habilidad para sentir lo que el cuerpo está haciendo y cómo está situado en el espacio), mejorando el equilibrio físico.

- Aumenta tu capacidad respiratoria, se refuerza el sistema inmune y mejora tu autoestima y tus relaciones con los demás.