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El Reiki posee muchísimas virtudes y aplicaciones, y tanto puede ser una herramienta de crecimiento personal como una terapia de sanación. En general se usa para tratar todo tipo de conflictos emocionales y también para liberar a la persona de situaciones estresantes y depresivas.

Algunas de las aplicaciones concretas son:

• Liberar emociones reprimidas
• Aumentar la vitalidad física y anímica
• El rejuvenecimiento y revitalización de todo el organismo
• Puede ser un excelente complemento a un tratamiento médico
• Elimina la ansiedad y reduce el estrés
• Alivia el sufrimiento físico, emocional, mental o espiritual
• Combate las migrañas, los estados depresivos, dolores menstruales o el estreñimiento
• Es una forma muy eficaz de limpiar las toxinas del organismo
• Resulta muy útil para favorecer el parto
• Facilita el sueño y disminuye el abatimiento
• Combate trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia

Además, puede ser muy útil en caso de:

Lesiones: en el caso de lesiones el Reiki acelera el proceso de cicatrización y para soldar las lesiones óseas. También puede reducir la inflamación de esguinces y tirones musculares.

Infecciones: en el caso de infecciones, el Reiki puede ayudar a reforzar el sistema inmunológico.

Cáncer: en algunos hospitales, se ha utilizado con éxito la combinación del tratamiento con quimioterapia para mantener la fortaleza física.

Depresión y agresividad: mediante la práctica del Reiki se equilibra energéticamente y espiritualmente a la persona.

LOS CUATRO ASPECTOS

Los cuatro aspectos permiten comprender y colocar las experiencias que proceden de los tratamientos. La técnica de sanación, el crecimiento personal, la disciplina espiritual y el orden místico describen el camino del estudiante y su motivación.

Técnica de sanación: se practica poniendo las manos para el autotratamiento y el tratamiento de otros.

Crecimiento personal: es el resultado de dar y recibir Reiki, que lleva a conocerse mejor y a despertar el amor hacia uno mismo.

Disciplina espiritual: practicando regularmente la forma, se despierta la conciencia de lo sagrado.

Orden mística: practicando se conoce el sentido del propósito común y la unión que existe entre todos los que siguen este camino.

LOS CINCO PRINCIPIOS ESPIRITUALES DEL REIKI

Los principios del Reiki son su piedra filosofal y su propósito es otorgar la iluminación mediante un estilo de vida pacífico en el que la mente se halle en calma. Los principios personifican un estilo de vida en el que prima la humildad, la gratitud, vivir sin enojo, sin preocupación y con gentileza. Todo aquello que afecta al ego y hace difícil la conexión con la fuente universal de amor debe ser apartado del camino.

Dejar de lado la ira: la ira es una emoción innecesaria que nos separa de la conciencia universal. Cuando nuestras expectativas acerca de nosotros o los demás fracasan, nos dejamos llevar por ese sentimiento. Cualquier persona que entra en nuestra vida, lo hace como si fuera un espejo en el que se refleja la causa y el efecto creado por nosotros mismos. Es a través de estas personas que podemos descubrir nuestros propios puntos débiles. Cuando la persona es presa de la ira, está destruyendo su armonía interna. La ira es una reacción, la respuesta es el amor.

Dejar de lado las preocupaciones: cuando existe una preocupación, es que existe una intención divina en todas las cosas. Se trata de vivir cada día al máximo de las posibilidades, sabedores de que el resto de las cosas depende de los designios universales. Cuando la preocupación hace mella en la persona, se está separando de la integridad universal. Es necesario rendirse a los planes de un Yo Superior que se encuentra en el orden divino. Al confiar en él, obviamos los aspectos más superficiales de la vida.

Valorar lo que se posee: Apreciar lo que se tiene significa estar agradecido por todo aquello que se disfruta. No sólo hay que celebrar lo recibido, sino también confiar en que todo nos será dado. El temor a la carencia impide aceptar lo que nos pertenece por derecho divino. Lo que seamos capaces de ver será nuestro; lo que podamos concebir, podremos darle forma. Si el subconsciente piensa que no somos dignos de recibir las bendiciones del universo, estamos bloqueando el flujo de riqueza física, mental y espiritual, así como las bendiciones de la vida.

Hacer el trabajo de forma honrada: vivir de forma honrada es estar alineado con el yo superior. Con la honradez por delante, es posible enfrentarse a todos los aspectos de la vida y hacerlo de forma armoniosa. La verdad aporta claridad. Y si la persona es sincera consigo misma, proyecta sinceridad hacia los demás. La honradez genera armonía en la vida propia y en la de los demás. Y al reconocer las lecciones dadas, la vida se abre ante nosotros.

Ser bondadoso con toda criatura viviente: si se practica la bondad con todos los seres vivos, se experimenta una sensación de unidad. Cuando no se es benévolo con alguien, se aleja el amor y el respeto hacia los otros. Al aceptar nuestros propios rasgos, se aceptan los de los demás. Somos el reflejo de la luz divina.