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El Reiki cura al pasar a través de la parte afectada del campo energético, elevando el nivel vibratorio dentro y fuera del cuerpo físico, esto es, allí donde se alojan los sentimientos y las emociones, lo que otorga bienestar, plenitud, armonía y equilibrio.

En una sesión de Reiki se pueden experimentar diversas sensaciones y todas ellas son indicativas de algo concreto:

Frío: bloqueo energético debido a la falta de energía yin (femenina). A mayor sensación de frío, mayor es el bloqueo
Calor: tensión. Falta de energía yang (masculina). Problemas fáciles de eliminar
Hormigueo: suelen ser indicativos de problemas físicos en la zona tratada o bien de trastornos a punto de manifestarse
Vibración: indica un problema persistente al que hay que dedicar atención
Rigidez: el receptor absorbe la energía
Dolor ligero: el bloqueo está pronto a resolverse
Pulsaciones: significa que el proceso se desarrolla con total normalidad
Rechazo: el receptor se resiste a liberar en ese momento
Adherencia: el Reiki necesita actuar allí donde se produce
Presión: lugar concreto donde el Reiki necesita actuar urgentemente

CÓMO SANAR A OTROS

La persona que  administra el tratamiento debe sentirse cómoda para que las distintas posturas no le causen una fatiga excesiva.

Las primeras posturas son la del chakra de la garganta y la del chakra cordial. Se posicionan las manos con suavidad sobre los ojos de la persona, de manera que ésta alcance un alto grado de relajación. También servirá para equilibrar los hemisferios cerebrales. Seguidamente se impondrán las manos sobre las mejillas, colocando los meñiques junto a las orejas, actuando así sobre le chakra de la corona y del tercer ojo.

En la tercera postura las manos se sitúan bajo la cabeza previamente alzada por el terapeuta. Esta postura afecta a los chakras corona, tercer ojo y cuerpo causal, y se tratan los desequilibrios que afectan al cerebro, los ojos, los oídos y el sistema nervioso central.

Al actuar sobre el chakra de la garganta y depositar las manos en esta zona, algunas personas pueden tener una sensación de pánico. En estos casos, es mejor situar las manos a unos milímetros de distancia.

A continuación se pasa a actuar sobre el chakra del corazón, dejando las manos en la zona del pecho hasta que el terapeuta perciba un cierto equilibrio energético.

Desde un costado, se dejan las manos en el plexo solar, actuando sobre los órganos superiores de la digestión (hígado, vesícula biliar y páncreas).

Cuando se pretende actuar sobre el torso, se disponen las manos, una en horizontal y la otra en transversal con respecto al cuerpo. Las manos se depositan sucesivamente en el cuadrante superior derecho, superior izquierdo, inferior derecho e inferior izquierdo.

Luego las manos se llevan más debajo de la cintura para actuar sobre el chakra abdominal. Ambas manos se dejan sobre el hueso del pubis, ya que de esta forma se influye en el aparato excretor y reproductor.

Las posturas para las rodillas y tobillos requieren que el terapeuta se sitúe sobre esta zona imponiendo sus manos para restablecer el equilibrio circulatorio y finalizando sobre las plantas de los pies.

En estos momentos, la persona que se está sometiendo a Reiki suele girarse boca abajo, para que el terapeuta inicie su imposición de manos en la parte posterior de la cabeza; la persona vuelve la cara hacia un lado y se coloca una mano sobre el chakra corona y la otra sobre el surco occipital. La posición siguiente actúa sobre la parte posterior del cuello.

Hecho esto, se pasa a actuar sobre las tres posturas correspondientes a la espalda. Las manos pueden colocarse juntas o en paralelo, afectando entonces a los chakras cordial, del plexo solar y del abdomen. Esta imposición de manos resulta muy beneficiosa para los casos de hipertensión, para el drenaje y buen funcionamiento de los riñones y para corregir los estados de estrés y las dolencias de espalda.

El terapeuta se sitúa de nuevo cerca de las rodillas para actuar sobre la parte posterior de éstas y sobre la parte posterior de los tobillos. Algunos terapeutas imponen al mismo tiempo una mano sobre la rodilla y otra sobre el tobillo. Para finalizar se actúa sobre la planta de los pies, imponiendo las manos sobre la parte central de las plantas, que es el lugar donde se localizan los chakras. Esta postura integra y completa el proceso de curación.

Algunos terapeutas prefieren hacer unos pases a lo largo del cuerpo para evacuar de esta manera el exceso de energía. Estos pases largos desde la cabeza hacia el torso hacen que las manos del terapeuta se muevan dentro del aura del paciente, y ello ayuda a la toma de fundamento por parte de la persona receptora y despierte con una sensación muy agradable.

Cuando la persona se halla en disposición de levantarse y caminar, debe tomar un vaso de agua y tratar de situarse en el entorno, ya que por lo general se hallará desorientada o ligeramente mareada. También puede haber ciertas reacciones emocionales que pueden durar entre unas horas y varios días, aunque la mayoría de las personas se sienten magníficamente después de una sesión y en los días sucesivos. Los cambios que suceden durante una sesión de Reiki son permanentes y otorgan un ánimo positivo irremplazable.

AUTOTRATAMIENTO

• Si se trata de curar dolores de cabeza, migrañas, ataques de apoplejía, alergias, congestión respiratoria o problemas gingivales, es recomendable cubrir la cara con las manos de manera que las yemas de los dedos toquen la frente y se hallen un tanto abiertas para permitir la respiración.

• Si la persona padece estrés, se deben colocar las yemas de los dedos en la línea central de la coronilla de la cabeza, apoyando las manos a ambos lados de la cabeza.

• Si se han producido problemas oculares o hemorragias nasales, entonces deben apoyarse las manos en la parte posterior de la cabeza, en la parte inferior del cráneo. De esta manera, se extienden los dedos hacia arriba, tocándose los pulgares entre sí.

• En el caso de ser necesaria la estimulación del sistema inmunológico o problemas metabólicos o de origen nervioso, entonces se deja una mano sobre la garganta mientras que la otra se deja sobre el pecho, justo por debajo de la otra.

   

• Los trastornos linfáticos y pulmonares se modulan en el chakra del plexo solar, colocando las manos bajo la línea del pecho, de modo que las yemas de los dedos corazón se estén tocando. Desde esta posición, se desplazan las manos hacia abajo un palmo, hasta llegar a la línea de la cintura. Las yemas de los dedos se tocan y se encuentran en la línea central del cuerpo, de modo que se actúa directamente sobre la vesícula biliar, los problemas derivados de los cálculos biliares, la colitis, la acumulación de mucosidad, problemas digestivos y trastornos del metabolismo del azúcar en la sangre.

• Para los desequilibrios específicos del colon inferior, trastornos digestivos, intestino delgado, etc., se colocan las manos por debajo de la línea de la cintura, tocándose las yemas de los dedos en la línea central del cuerpo. Desde esta misma posición, y con las yemas de los dedos apuntando al hueso púbico, se corrigen los trastornos sexuales de todo tipo, los dolores menstruales, las infecciones en la vejiga y el tracto urinario.

• Los problemas originados en la columna vertebral y los procedentes de una cierta tensión en la zona cervical, se pueden corregir colocando la mano derecha sobre el omóplato izquierdo, mientras que la mano izquierda se coloca sobre el derecho.
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