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Desde hace miles de años se conoce en la India la existencia de un sistema o cuerpo energético que penetra el cuerpo físico y del que éste sería sólo la parte visible. El cuerpo humano es, por tanto, un organismo energético por el que fluyen energías de distinta densidad.

Canales de energía o nadis  

Lo más significativo de este cuerpo sutil son los tres canales principales, que permiten el flujo de la energía y los siete centros energéticos, situados a lo largo de estos canales, denominados chakras en la tradición.

Hablar de sabiduría oriental es hablar de energía, es hablar de Reiki, Acupuntura, Chi o prana. Y en materia energética del cuerpo humano, es indispensable hablar de los nadis.

Los nadis o canales energéticos  influyen sobre nuestro cuerpo y sobre nuestro modo de enfrentar nuestra existencia.

Los tres canales de energía más importantes se disponen a lo largo de la columna vertebral, y en sánscrito reciben el nombre de: Ida Nadi, situado en la parte izquierda del cuerpo; Pingala Nadi, situado a la derecha y Sushumna Nadi, en la parte central. Son también conocidos como canal izquierdo, derecho y central respectivamente.

En la parte inferior del canal central se encuentra la energía Kundalini, que reside en el hueso sacro. En la tradición se dice que está dispuesta en forma de una espiral de tres vueltas y media, y que permanece en un estado durmiente, esperando el momento de ser despertada. Resulta curioso que el hueso en el que se localiza, fuera denominado por los griegos como hueso sacro, es decir, «sagrado».

Los canales izquierdo y derecho tienen la particularidad de que modifican o colorean la energía de la conciencia o Kundalini, cuando ésta fluye a través de ellos. El canal central transporta la energía sin modificarla, dándonos una visión o conocimiento real, sin alteraciones.

Los canales laterales se cruzan a nivel de la frente, terminando cada uno de ellos en el hemisferio cerebral del lado opuesto, formando sendos globos de energía. El canal izquierdo es un canal continuo, compuesto por una energía densa, denominada tamas, que es la que alimenta nuestros deseos y emociones, y que va a formar lo que en la psicología convencional conocemos como subconsciente o superego, es decir, una especie de depósito de memorias reprimidas que constituyen programas de condicionamiento en nuestra vida.

El canal derecho es también un canal continuo y está compuesto por una energía excitante, denominada rajas, la que nos permite ponernos en acción para realizar nuestros deseos, planificar nuestro futuro y desarrollar un pensamiento lógico. Es también la energía que nutre nuestro ego, es decir, el sentimiento de individualidad, identificado con el cuerpo y los mensajes de la mente.

El canal central presenta una discontinuidad a nivel del abdomen. Su energía se denomina sattwa, es mucho más sutil que las anteriores y es la que nos permite evolucionar como seres humanos. La energía Kundalini, debería ascender hasta el cerebro por este canal central, que es el único que por la naturaleza pura de su energía, podría transportarla sin ningún tipo de distorsión; sin embargo, debido a esta discontinuidad, no puede ascender por el canal central a menos que esa brecha se haya cerrado previamente. Al no ser así, el cerebro se alimenta de energías procedentes del lado izquierdo o derecho, que no permiten que lo «real» se instale en él y, en cambio, lo nutren con materiales imaginarios del pasado o del futuro. Estas dos energías «laterales» se inflan en los dos hemisferios cerebrales, y conducen al organismo hacia posturas erróneas y desequilibrios.

 

 

 

La solución es el «reequilibrado» de las energías, para lo cual es imprescindible cerrar la brecha del canal central. Los siete centros energéticos o chakras son puntos donde se dan interconexiones de los tres canales.

Cuando los canales izquierdo y derecho se encuentran en equilibrio, nuestra conciencia se asienta principalmente en el canal central. Cuando existe un desequilibrio en el canal izquierdo, tendemos hacia la depresión y el masoquismo. Cuando el desequilibrio se presenta en el canal derecho, tendemos a mostrarnos dominantes y agresivos.

La energía que no fluye directamente por el canal central, Sushumna, es modificada en el cerebro; esta energía se pierde en las estructuras neuronales que construyen el ego. Ésta es una energía desperdiciada e incluso dañina. Es el alimento del ego.

En el mundo del Reiki, se dice que:

El canal izquierdo Ida  corresponde a nuestro pasado, nuestras emociones y deseos. Su culminación es el superego, lugar donde se guardan todas nuestras memorias, hábitos, costumbres, creencias y condicionamientos. 

El canal derecho Pingala corresponde a nuestras acciones, planes y metas, a nuestra actividad mental y física  El propósito de este canal es el ego, que nos proporciona la idea del «yo», la personalidad individual, la cualidad que nos diferencia del resto del mundo.

Durante la meditación, cuando nos relajamos y respiramos de forma yóguica o completa, la energía fluye a través de nuestro cuerpo. Cuando pensamos, divagamos, recordamos o hacemos planes de futuro, la energía se estanca y se pierde por los laberintos de nuestra mente.