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¿Depresión Estacional?... Naturopatía como refuerzo

¿Depresión Estacional?... Naturopatía como refuerzo

 

El invierno se acerca… el cielo está gris, el sol no calienta, pérdida de energía, fatiga intensa, deseo de comer dulces, humor cambiante, sin ganas de nada... ¿y si fuera una depresión estacional?

La Depresión Estacional

También conocida como Trastorno Afectivo Estacional, es una depresión provocada por la falta de luz natural. Sucede todos los años durante el otoño y el invierno, durante al menos 2 años consecutivos y dura hasta la primavera siguiente.

En otoño las horas de sol van menguando y percibimos una disminución de la luminosidad. Nuestra sangre se está espesando porque se está enfriando, lo que conlleva una disminución de oxígeno en nuestro sistema y, en consecuencia, una disminución de la energía.

La disminución de las horas y la intensidad de la luz, juegan, sin duda, un papel preponderante en esta forma de depresión. Las mujeres somos las principales afectadas por este síndrome. En los países nórdicos, hasta el 10% de la población sufre de depresión estacional, causada por una disminución de la serotonina, una hormona estimulada por la luz del día. La serotonina regula el estado de ánimo y la producción de melatonina, responsable de los ciclos de vigilia y sueño.

¿Cómo advertirla?

Las personas con depresión estacional padecen fatiga crónica y dificultad para levantarse por la mañana. Estos síntomas se pueden observar desde noviembre hasta abril. Algunos sentirán irritabilidad, tristeza y falta de iniciativa. En general, tendrán menos entusiasmo.

Muchos sentirán un mayor grado de estrés. Otros tendrán la necesidad de consumir más azúcar y más alcohol. Las personas con depresión estacional tendrán una mayor necesidad de dormir y una menor productividad en el trabajo.

¿Cómo superar la depresión estacional de forma natural?

En primer lugar, procura exponerte a la luz del sol con largas caminatas, si es posible por el bosque, respirando profundamente.

Todavía no está claro cómo la exposición a la luz solar afecta el cerebro. Se han llevado a cabo más de 60 estudios sobre Fototerapia y se sugiere la siguiente hipótesis:

La luz solar actúa sobre la glándula pituitaria y la producción de melatonina. Esta hormona juega un papel importante en el inicio del sueño. Se encuentra presente en cantidades anormalmente altas durante el día (mientras que su secreción se produce principalmente por la noche noche) en la sangre de personas que sufren depresión estacional. Se ha demostrado que las sesiones de Luminoterapia corrigen eficazmente este problema.

Por lo que respecta a las plantas y suplementos, los Omega-3 son componentes esenciales de las membranas celulares, especialmente del cerebro. Juegan un papel estructural primordial en las células nerviosas. Después de un estudio reciente, se cree que una deficiencia de ácidos grasos esenciales omega-3 en nuestra dieta, tiene un impacto negativo en nuestro sistema nervioso y nuestras emociones. Su deficiencia podría explicar algunos comportamientos depresivos.

La Griffonia simplicifolia, que actúa directamente sobre los niveles de serotonina (sustancia que regula nuestro estado de ánimo), reduce el apetito y relaja los músculos. Su consumo podría resultar beneficioso como complemento a la Fototerapia. 

Vitamina D: Investigadores de la Universidad de Toronto han realizado estudios sobre la capacidad de esta vitamina para reducir los síntomas de la depresión estacional. Durante tres meses, dos grupos recibieron suplementos de vitamina D3.

Los participantes del primer grupo recibieron el equivalente a 600 UI por día; los del segundo grupo tomaron una dosis diaria de 4000 UI. Los resultados de este estudio confirmaron una mejora en el bienestar psicológico de todos los participantes. Esta mejora, sin embargo, fue mucho mayor en el grupo que recibió la dosis más alta de vitamina D. Los investigadores sostienen que una dosis de 4.000 UI de vitamina D3 se tolera bien físicamente y es bastante segura. Es aconsejable tomar entre 800 y 1000 UI por día de vitamina D durante los meses de invierno.

No podemos descuidar la Dieta, que debe ser lo más equilibrada posible. Algunos alimentos afectan a la química del cerebro y pueden ayudar a combatir la depresión estacional, mientras que la falta de algunos de ellos conduce a la depresión, por lo que es importante incluirlos en nuestra dieta.

Entre las verduras encontramos la remolacha, las zanahorias, col, coliflor, calabaza, escarola, nabos, chirivía, puerros, rábano negro y alcachofa de Jerusalén. También podemos disfrutar de las ensaladas: berros, lechuga, diente de león…

En cuanto a las frutas, observa la variedad de cítricos que se nos ofrece la naturaleza en esta época del año: estas frutas tienen un alto contenido de Vitamina C, que protege nuestro sistema inmunológico (particularmente expuesto durante los meses más fríos) y cuya deficiencia está directamente implicada en el desarrollo de la depresión.

Disfruta de los cítricos y no dudes en tomar un suplemento natural de vitamina C si sientes la necesidad. Tu cuerpo necesita limones, clementinas, kiwis, mandarinas, naranjas, nueces, peras y manzanas.

Por último, las Vitaminas del grupo B son esenciales para el adecuado aprovechamiento de los nutrientes, la producción de energía, la inmunidad y la síntesis de neurotransmisores de los que dependen nuestra capacidad de concentración, adaptación al estrés, nuestra libido y nuestro estado de ánimo.

Las mejores fuentes dietéticas de vitamina B son: el hígado de ternera, las legumbres, granos integrales y vegetales de hoja verde oscuro (espinacas, espárragos, brócoli, ensaladas), levadura de cerveza, nueces de macadamia, champiñones crudos, atún y mariscos, entre otros.

 
 
 
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