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Todo lo que existe sobre la tierra absorbe y libera energía; el proceso de la vida exige este intercambio con todo lo que nos rodea. Una parte de esa energía liberada es un campo único que existe alrededor de todos los seres vivos, pero estas emanaciones de energía sutil que rodean el cuerpo no son visibles para la mayoría de las personas.

Esta zona es una transición entre el cuerpo físico y el mundo exterior, y se denomina «aura». Conserva nuestra energía vital, refleja nuestro estado de salud, da salida a la energía universal y la absorbe. El aura se mueve y cambia constantemente, y esto es un reflejo de que estamos vivos.

El aura es conocida en la tradición de Kundalini yoga como el octavo chacra. Imagínatela ascendiendo por encima de tu cuerpo físico, y, mirándolo desde arriba, viendo una luz radiante que lo rodea con forma de óvalo o círculo. Se conoce como la fuerza circundante, la fuerza del escudo que rodea a todos los demás chakras. También tiene la apariencia de un chakra: un círculo o vórtice de energía, un lugar donde se concentra el flujo de la energía universal. Cuando esta fuerza circundante es fuerte, automáticamente filtras cualquier influencia negativa. Cuando es débil, eres vulnrable a todo lo que pasa cerca de ti. Un aura fuerte hace que todos los demás chakras funcionen mejor.

También se relaciona con la integridad de tu campo electromagnético. Este campo circundante aparece como el aura y se percibe redondo y simétrico cuando tienes buena salud. Cuando estás enfermo se contrae y tiene bolsas y es menos radiante. En general cambia de color, intensidad y tamaño dependiendo del estado físico general y de los pensamientos y sentimientos.

La sensación que percibes a través de este campo es la de estar conectado. Te entrelaza con el universo entero. El alma siente inmensa dicha al asociarse y residir en el cuarto chakra o en el aura, se afirma en la sensación de equilibrio y compasión cuando llega al cuarto chakra y descubre la amplitud y la realidad impersonal en el aura.

El aura no se asocia con ningún elemento sólo con el sentido o la sensación del ser. Establece tu campo de dominio y lo proyecta en todos los lugares con tu presencia. Cuando ese campo circundante es fuerte y los demás chakras están alineados y funcionando bien, tu sola presencia actúa y dirige muchas de las fuerzas del universo para satisfacer tus deseos y necesidades.

El aura se extiende por lo general varios metros en cada dirección y puede ser más brillante y grande si practicas regularmente alguna técnica de cuerpo-mente-espíritu, como el Kundalini yoga y la meditación.

Los minerales, las plantas, los animales y, por supuesto, los seres humanos, tenemos nuestras propias auras que difieren en su complejidad y en sus gamas de color. Los minerales están rodeados de un aura blanca, las plantas, de una amarilla, los animales, de una añil, y la de los seres humanos posee varias capas y colores. Esta complejidad revela nuestra consciencia, además de todos los aspectos de nuestro funcionamiento físico, mental, emocional y espiritual.

Las capas de nuestra aura varían de color y de forma en función de los estados de ánimo y los cambios de consciencia. Cada una de estas capas de nuestra aura es translúcida y sus colores se asemejan a los del arco iris, aunque su intensidad es mucho más sutil. La viveza de estos colores varía de una persona a otra. En unos relucen como si fueran un sol, y en otros son tan débiles que parecen a punto de apagarse.

Su constitución y extensión también dependen de la persona, según sea el desarrollo de su alma y de su mente. Cada uno manifestará un aura diferente de acuerdo a sus sentimientos y carácter. Así, el arco iris del aura se verá afectado por el juego de nuestras emociones, pasiones y sentimientos.

En el estado expansivo, cada uno entra en el aura del otro, absorbiendo sus energías y dejando, de algún modo, un rastro. Todos percibimos el aura de los demás, seamos o no conscientes de ello. Algunas auras nos atraen y otros nos repelen.

el aura  

La palabra aura procede del término griego aer, que significa «brisa». En latín su significado es «emanación». El aura se asocia inmediatamente con la palabra energía que proviene de energos, que quiere decir «generar movimiento». Si asociamos los significados de ambas palabras, tendremos una imagen mental del espectro del aura.

Se denomina asimismo aura a un conjunto de fuerzas electromagnéticas de densidades variables que emanan de los cuerpos físicos, vitales, etéreos, mentales, emocionales y espirituales. Estas partículas de energía permanecen en suspensión alrededor de nuestro cuerpo en forma de una cubierta oval. Ésta sobresale del cuerpo un promedio de un metro, se extiende por encima de la cabeza y más allá de los pies, y se hunde en el suelo. Las capas del aura son una premanifestación de la totalidad de cada uno de nosotros, ya que cada una de las capas corresponde a un aspecto distinto de todas nuestras funciones.

Existen siete capas, y cada una de ellas se corresponde con un nivel de consciencia:

AURA FÍSICA

Es la más próxima al cuerpo, y sus emanaciones reflejan las motivaciones fundamentales de nuestra salud y el funcionamiento de nuestra personalidad. Es densa y brillante debido a la materia física. Se expresa como partículas de la piel, que se desprenden con el movimiento y están suspendidas en un campo de energía.

AURA ETÉREA

Tiene una función de enlace entre las dos capas que la enmarcan. Es un indicador de lo que sucede a niveles muy básicos de nuestro ser. Las experiencias emocionales se reflejan aquí. ¿Estamos equilibrados? En esta capa se encuentra la respuesta.

AURA VITAL

Es la única que irradia energía hacia el exterior y hacia el interior. El cuerpo transporta la energía del sol y de nuestro entorno  y la envía al cuerpo físico para alimentarlo y revitalizarlo.

AURA ASTRAL

Ésta se forma con las emanaciones del cuerpo astral, que es donde almacenamos la información de nuestra vida pasada y presente. Suele ser el primer sitio donde las experiencias buenas y malas producen efecto. Las capas astral y mental inferior se pueden unir a las demás personas que nos rodean. La felicidad, el temor, la ira y la tristeza pueden ser enormemente contagiosas.

AURA MENTAL INFERIOR

Establece la diferencia entre el pensamiento cotidiano consciente y el ser Superior. Muestra la capacidad de una persona en el plano consciente o intelectual. Irradia más luz cuando tenemos salud mental y cuando el pensamiento se separa de las emociones. Esta capa muestra el equilibrio entre las emociones y el intelecto.

AURA MENTAL SUPERIOR

Contiene las energías que generan la capacidad de nuestra mente superior. Es el vínculo con nuestro origen. Es la morada de nuestro ser Superior y nos proporciona una información más amplia de la que nuestro cerebro es capaz de crear a partir de la experiencia diaria. También aquí se concentra la suma total del conocimiento universal. Demuestra nuestra capacidad para usar energías superiores, el grado de desarrollo espiritual que tenemos, y lo que potencialmente podemos evolucionar.

AURA ESPIRITUAL

Es el lazo que nos une con el origen de todo. Es aquí donde se manifiesta la forma más elevada de energía del mundo físico. Toda la energía universal que empleamos en nuestra vida es enviada a este cuerpo. Rara vez empleamos todo su potencial, que es procesado por el chakra de la corona.

Aquí se transforma la energía pura en las partes de energía específica que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades. La energía alimenta a los siete cuerpos sutiles y luego es enviada a las diferentes capas del aura inferior. El aura espiritual está separada de las capas inferiores. Sin embargo, debemos tener presente que este aura superior está próxima a nosotros para que tiremos de ella inconscientemente y continuemos nuestro proceso evolutivo. Cuando llegamos al punto del «ser» en el que tomamos consciencia de nuestro lazo con el universo, cuando percibimos la luz y el amor en todo lo que existe, cuando sentimos que formamos parte del universo y sabemos que somos uno con la energía divina, entonces es cuando hemos rozado este nivel del aura.

   

Los tres estados básicos del aura

Para aquellos que saben «leer» el aura, existen tres estados básicos, que dependen de la salud y del equilibrio o desequilibrio energético de la persona.

AURA NORMAL

Indica un nivel energético óptimo al estar equilibrados los colores azul y rosa. Armonía entre opuestos.

AURA TÓXICA

No hay equilibrio de forma; existen huecos en la corona y alteraciones que denotan fugas energéticas. Las manchas rojas serían indicativo de un estado de depresión.

AURA DEGENERATIVA

Indica rigidez y bloqueo en el campo energético.