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Aromaterapia Familiar: la Gestión del Dolor

Aromaterapia Familiar: la Gestión del Dolor

 

Desde el comienzo de los tiempos, el hombre siempre ha recurrido a la naturaleza para satisfacer sus necesidades de salud. Si hay un registro que puede estar acompañado de activos naturales o medicamentos complementarios, es el manejo del dolor. La acupuntura, la auriculoterapia, la digipunctura e incluso la hipnosis, brindan un apoyo notable a quienes sufren.

Los aceites esenciales también son herramientas complementarias de un poder sin igual en los activos naturales. Debido a que son concentrados de moléculas aromáticas y algunas propiedades preanestésicas avanzadas, las esencias son verdaderas aliadas en el control del dolor.

El aspecto holístico de la aromaterapia permite, por otro lado, aliviar no sólo el dolor físico, sino también el de la esfera psíquica, al proponer una gestión del estrés y el sufrimiento emocional. Estos tratamientos se pueden utilizar además como una alternativa a los tratamientos alopáticos, dependiendo de la intensidad de la manifestación dolorosa.

Dolor: una señal que debemos escuchar

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable que atrae nuestra atención hacia una zona específica de nuestro cuerpo. Es un fenómeno subjetivo que implica una pérdida de integridad o funcionalidad de un tejido u órgano, potencial o real, después de un trauma, una infección, una enfermedad o una descompensación psíquica. Son reacciones eléctricas (motivadas por impulsos nerviosos), pero también las químicas (existencia de mediadores de inflamación y dolor), algunas mecánicas (de compresión) y psíquicas (miedo, ansiedad, estrés), pueden alimentar al fenómeno doloroso. Los mecanismos que generan el dolor son, por lo tanto, siempre complejos.

Si durante décadas los sufrimientos físicos y psíquicos no fueron escuchados ni manejados, en la actualidad el medicamento hace todo lo posible por aliviar y mejorar la comodidad de las personas que sufren. El desarrollo de las unidades de cuidados paliativos (que acompañan y alivian el dolor físico y mental de pacientes con enfermedades graves, progresivas o terminales) es la prueba de ello.

Los aceites esenciales empiezan a ser considerados de gran interés en esta esfera de atención, en los que la aromaterapia se ofrece a los pacientes para mejorar su calidad de vida.

El poder de la bioquímica aromática

El poder de los aceites esenciales proviene de su complejidad y su riqueza molecular. De hecho, un solo aceite esencial puede representar hasta 300 moléculas aromáticas diferentes. Cuando este complejo molecular de origen natural entra en contacto con el organismo, las repercusiones farmacológicas y, por lo tanto, terapéuticas, son amplias y variadas y no se limitan a la indicación de partida.

Las soluciones aromáticas pueden avanzar para cada dolor. Por ejemplo, un inquietante y profundo dolor de la estructura (huesos, tendones), responde bien a los aceites esenciales de aldehídos aromáticos, como el eucalipto citriodora y la hierba limón.

La neuralgia eléctrica o la inflamación del tejido nervioso, estarán preferentemente respaldadas por aceites esenciales ricos en ésteres terpénicos, como la lavanda, el ylang ylang y la gaulteria.

Algunas otras moléculas aromáticas se unirán fácilmente en sinergia en el caso de dolor extremo, debido a sus efectos analgésicos e incluso anestésicos. Por ejemplo, el aceite esencial de clavo, se puede añadir y usar por vía cutánea. Su naturaleza dermocáustica limita su concentración en la sinergia a un 10% máximo.

Administrar el dolor a través del tiempo

Los aceites esenciales aplicados en cantidad suficiente sobre la zona que sufre, actuarán rápidamente. De hecho, debido a su gran afinidad con la piel, penetran casi instantáneamente para encontrarse directamente en el lugar que se va a tratar. Esta velocidad de penetración será mayor si los aceites esenciales se aplican puros, sin diluir en un aceite vegetal. Por lo tanto, es mejor tener una acción rápida, cuando los aceites esenciales no son demasiado irritantes, aplicándolos puros.

El mentol, presente en el aceite esencial de menta piperita, proporciona su acción antialgica casi instantáneamente gracias a la vasoconstricción que causa (reducción del diámetro de los vasos sanguíneos). Si el dolor es intenso, se puede repetir la aplicación con frecuencia, cada hora si es necesario. La presencia del aceite esencial de romero quimiotipo alcanfor, aporta una acción analgésica neuromuscular más extendida y prolongada en el tiempo; la asociación de menta y romero QT alcanfor, es un dúo interesante para manejar mejor la cinética analgésica.

Administrar el dolor psíquico

Cuando el cuerpo físico sufre, la esfera emocional a menudo se ve afectada. Ansiedad, estrés, depresión o astenia crónica son frecuentes.

Cuando esto sucede, incluso los aceites esenciales analgésicos (que también cuentan con una dimensión psicoactiva), despiertan un interés evidente en el acompañamiento general del paciente.

También es posible usarlos en una sinergia específicamente diseñada para manejar las emociones y armonizar el sistema nervioso. En este terreno son útiles algunos aceites esenciales, entre los que se encuentran la manzanilla romana, el ylang ylang, la lavanda o incluso la hierba luisa. Son sedantes notables que proporcionarán un alivio de la ansiedad y el estrés.

Estos efectos psicoactivos son administrados preferentemente por la vía olfativa, por lo tanto, también es importante respirar la sinergia analgésica (o la especialmente diseñada para controlar el estrés).

Sinergia "analgésica"

Propiedades: potente analgésico para todo tipo de dolores (neuralgia, calambres, espasmos, palpitaciones o dolores agudos de origen infeccioso o no), antiinflamatorio muscular, de tendones y articulaciones.

●  Aceite esencial de Albahaca tropical: 1 ml o 35 gotas
●  Aceite esencial de Gaulteria: 2 ml o 70 gotas
●  Aceite esencial de Manzanilla romana: 1 ml o 35 gotas
●  Aceite esencial de Clavo de olor: 1 ml es 35 gotas
●  Aceite esencial de Lavanda: 2 ml, 70 gotas
●  Aceite esencial de Romero (quimiotipo alcanfor): 1 ml o 35 gotas
●  Aceite esencial de Eucalipto citriodora: 1 ml o 35 gotas
●  Aceite esencial de Menta piperita: 1 ml o 35 gotas

Modo de preparación: En un frasco de vidrio tintado de 10 ml equipado con gotero, deposita los aceites esenciales según la cantidad de gotas indicada, cierra y agita a continuación.

Uso: aplicar 6 gotas de la mezcla directamente sobre la zona a tratar. Si es preciso realizar un masaje (dolor muscular, neuralgia...), puede ser útil añadir unas gotas de aceite vegetal de albaricoque en la palma de las manos para facilitar su deslizamiento. Esta mezcla se apuede aplicar a voluntad durante el día, atendiendo a la intensidad del dolor.

Indicaciones: dolor de osteoartritis, artritis, tendinitis o esguince, fibromialgia.

Contraindicaciones: alergia a la aspirina (presencia de gaulteria), mujeres embarazadas y lactantes, niños menores de 6 años, personas epilépticas (mentol y alcanfor).

 
 
 
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